Restaurante Rincón de Ramos en Tabarca

El año pasado recomendé la experiencia completa en Tabarca. Desde el viernes por la tarde viendo el anochecer en la parte oeste de la isla, lo que se conoce como “la cantera”, donde entre las rocas verás anochecer tras Santa Pola. Hasta los paseos y las visitas a las distintas calas de la isla, a la recién restaurada iglesia o hasta la punta Falcón para ver los islotes de Los Farallones. Esto hará que te entre hambre y ahí es donde paso a mi recomendación de esta semana: el restaurante Rincón de Ramos.

Podemos disfrutar de este restaurante en dos localizaciones distintas, una junto a la playa (el primer restaurante que verás cuando llegues en barco al puerto) y otra en la plaza principal. El primero os lo recomiendo para comer y el segundo para cenar. No esperéis gran comodidad. No dejan de ser chiringuitos de playa. Aunque este año se están destapando celebrando bodas con un gusto más que notable.

Como no podía ser de otra forma, el recetario se basa en el Mediterráneo. Y eso lo tiene muy claro la familia Ramos, de pescadores, siendo el padre uno de los habitantes históricos de la isla y al que se puede ver paseando a su avanzada edad y controlando los restaurantes, que ahora gestiona de manera espectacular, y cada vez mejor, su hijo Manuel.

Podemos empezar con una ensalada de salazones, donde un tomate simplemente correcto acompaña unos cortes de hueva, mojama y bonito. Unas láminas de ajo crudo, por encima del tomate, provocan a los valientes. Demasiado ajo para mi gusto para tomarlo sólo. Las frituras, en esta parte del aperitivo, también son imprescindibles. Las de pescadito te harán comprobar la calidad y frescura del producto que manejan. Salmonetes, pescadillas, palallas, boquerones… Todos con un sabor espectacular y perfectamente fritos. En mi caso no perdono ni las cabezas, donde se mezcla el crujiente de la fritura y la potencia de sabor del pescado.

Restaurante Rincón de Ramos en Tabarca

Calamar a la andaluza

Pero si hay que hacer un punto y aparte en los aperitivos es en el calamar de potera. Pescado con esa técnica tradicional, el cefalópodo no sufre y a la plancha realza todo el sabor. Pero mi forma de comerlo favorita es a la andaluza. Si es calamar “sucio”, con su tinta, mejor. Si además, tienes la suerte que lleva las huevas, es un escándalo de sabor.

Si te gustan los pescados, o quieres comer o cenar algo ligero, también tienes un par de opciones interesantes. Las sardinas, que ahora empiezan su temporada, hechas a la plancha están espectaculares. Acabarás chupándote los dedos. Si te gustan los sabores más suaves, los pescados a la plancha deben ser tu elección. Dependiendo del día tendrán lechola, llampuga, atún, gallina. Cualquiera de ellos saca todo su sabor simplemente con un chorro de aceite por encima.

Restaurante Rincón de Ramos en Tabarca

Caldereta de langosta

Restaurante Rincón de Ramos en Tabarca

Caldero de gallina

Cuando llega la hora del plato principal, opciones no te van a faltar. Desde la fideuá y los arroces, hasta las especialidades de la casa: la caldereta de langosta o bogavante y el caldero de gallina. La caldereta de langosta saca lo mejor de este crustáceo. Seleccionada viva del acuario que hay presidiendo el restaurante, llega acompañado de un caldo que es para comer con cuchara como si fuera una sopa. Perfectamente ligado con la patata, los trozos de almendra, langostinos y mejillones ayudan a mejorar el conjunto. El caldero de gallina se parece, pero deja de lado los sabores sutiles para añadir a la intensidad de este pescado de roca la potencia del alioli. De nuevo las patatas acompañan al guiso. En ambos casos, tras el primer servicio del pescado, hace su presencia el arroz. Desde hace unos años, la evolución ha sido realmente positiva. De arroces vulgares a paellas que se acaban, con potencia de sabor, señal de la gran calidad del fondo.

En cuanto a los postres, mejor decantarse por la fruta, como el melón y la sandía. Ayudarán a refrescar el paladar. Los dulces no están mal, pero después del atracón, no se disfrutan. Si le dieran una vuelta a este punto, el final sería apoteósico. Aunque, como digo, no se echa de menos un postre.

Mención aparte merece el servicio. Si quieres ver un trabajo de sala eficiente, tienes que verlo. Que los camareros suden es normal en muchos sitios, pero aquí está justificada cada gota. Atentos, rápidos, eficientes, sin hacer un viaje vacío y sin una mala palabra. Como digo siempre, personal que hace ganar dinero al local. Todo un acierto mantener el equipo año tras año.

En definitiva, si vas a ir a Tabarca, mi recomendación es el restaurante Rincón de Ramos. Llevo muchos años yendo y no ha fallado nunca. La calidad del producto que trabajan junto a los años de tradición que hay detrás de cada plato hacen que sea un sitio donde sabes que vas a comer muy bien sí o sí.

Artículo original publicado en la edición en papel del Diario La Verdad de Alicante el domingo 10 de julio de 2016: