Bodeguita 1999, un local con historia

Una de las cosas más difícil en un restaurante es que tenga una historia. Restaurantes vacíos, sin nada que contar, simplemente elaboradores de platos (o montadores en el peor de los casos) hay por desgracia muchos. Poder disfrutar de un establecimiento que tiene tanto historia en el local como historia en la cocina hace que te gane cuando te la cuentan. La Bodeguita 1999 es uno de estos locales (Calle Bailén 4, Alicante).

Emplazado en pleno centro histórico de Alicante, cerca de sitios tan emblemáticos como el Teatro Principal, el Portal de Elche o la Rambla, el local no te deja indiferente. Alargado, con vigas de madera en unos techos realmente altos, destacan las paredes de piedra y los enormes sillares de la entrada. Pero lo interesante es su historia. Junto a este restaurante, durante la guerra civil, existió una batería antiaérea que fue bombardeada. La destrucción fue total, tanto del edificio de al lado como de la planta superior de lo que ahora es el restaurante. Pero sobrevivió la planta baja. Viendo las enormes piedras de la pared, puedes imaginar por qué se mantuvo en pie. Tras la guerra, se transformó en un taller textil y posteriormente, hace relativamente poco, en una tienda de ropa regional alicantina. Cuando llegaron los actuales propietarios picaron las paredes para eliminar los añadidos de reformas anteriores y descubrieron toda esta historia en cada una de las piedras que iban apareciendo. Un gran acierto dejarlo a la vista para mantener vivo el recuerdo de todo lo vivido por el local.

Pero como decía al principio, también la cocina tiene cosas que contar, donde el propietario José Luis Oliver lleva a sus espaldas un gran recorrido de éxitos y alguna decepción que le han hecho llegar a tener las ideas muy claras, basando su trabajo en el producto, en su origen y en tratarlo con el cariño que merece. El resultado es un restaurante vasco de calidad en el centro de Alicante que cuida mucho los detalles.

De esta manera, pude disfrutar de un menú realmente interesante, sin novedades ni artificiosidades, simplemente producto de calidad con nombre y apellidos. Así, las chistorras hechas a la plancha estaban realmente espectaculares. Cuando un embutido tan potente como este no se hace pesado, habla del gran producto utilizado. Seguimos con unos espárragos blancos en tempura que necesitaban algún tipo de acompañamiento para darles algo de chispa y unas magníficas croquetas de jamón terminaban el primer asalto de aperitivos.

Bodeguita 1999, un local con historia

Tortilla bacalao

Bodeguita 1999, un local con historia

Nido de patatas

La tortilla de bacalao con cebolla y perejil fue el primero de los platos hechos con unos magníficos huevos de caserío. Para mi gusto, demasiado cuajada, pero de sabor perfecto. El segundo de estos platos fue un nido de patatas paja con virutas de jamón y puré de patatas. Quizá penséis lo mismo que yo: “demasiada patata”. Pero una vez que lo pruebas te das cuenta que no es así. Las fritas aportan crujiente a la untuosidad del puré que ayuda a unir el conjunto cuando rompen el huevo delante del comensal. Plato tan sencillo como realmente bueno y recomendable.

Pero lo que quería probar era la carne y no salí defraudado. Solomillo, entrecot y chuletón circularon para compartir por toda la mesa. Tocamos a poco, pero la idea era probar de todo y más cantidad hubiera sido imposible. La calidad, tremenda. Sólo había que darse cuenta cómo cortaban la carne los cuchillos como si fuera mantequilla. El solomillo, como el resto de la carne, cocinado en su punto en grandes planchas metálicas. El enPortada Bodeguita 1999trecot fue para mí el mejor corte. Una carne sabrosa y tierna que, acompañada de su propia grasa tostada, se fundía en la boca. El chuletón, con una maduración de 30 días, mantuvo el nivel de excelencia.

De postre pudimos probar una magnífica tarta de queso casera, como no podía ser de otra forma. Cremosa, con sabor a queso de verdad y el toque justo de mermelada. Acompañada del pacharán, el final fue perfecto.

En resumen, en la Bodeguita 1999 tienen las cosas claras. Basando su oferta en la cocina vasca, buscan donde están los mejores productos en su origen para traerlos directamente de allí.  Huevos de caserío, chistorras de pequeños productores y una carne que compran al mismo distribuidor que le suministra a Arzak. Ejemplo del nivel de los productos que manejan.

Artículo original publicado en la edición en papel del Diario La Verdad de Alicante el domingo 17 de julio de 2016:

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