En la mitología griega, Hestia era la diosa del hogar y de la familia, y por extensión, de la cocina y de la arquitectura. Ahora Hestia Lucentum también es, desde el pasado día 12, una escuela de cocina en la calle Villavieja del casco antiguo de Alicante, junto a la iglesia de Santa María. Escuela creada por los propietarios del restaurante Lolita, una referencia en el centro de la ciudad.

Un local reformado con un gusto exquisito a partir de piedra y madera con techos muy altos que dan una gran amplitud, manteniendo la estructura del viejo caserón donde está ubicado. Se ha conseguido introducir la última tecnología en equipamiento de la mano de marcas como Sub Zero&Wolf y Tescoma, entre otros, manteniendo un ambiente rústico muy interesante.

Hestia y la formación en gastronomíaLa idea me parece prometedora. Un local con distintos espacios para eventos, presentaciones y, sobre todo, cocina. En él se darán cursos de “cocina básica” además de tres formatos adicionales y complementarios: los llamados “de primera mano” con cocineros de prestigio y que empezaron este pasado jueves con Vicenta Teuler de Ca L’Angels de Polop y que siguen el próximo jueves 26 con Joaquín Baeza Rufete del restaurante Baeza&Rufete de San Juan en Alicante; del “mercat al plat” donde se visitará el Mercado Central de Alicante para hacer la compra que luego se cocinará; y “cocina para niños” donde se introducirán a los más pequeños en la cocina acompañado por los padres (a más de un adulto le puede servir también para empezar).

En definitiva es un espacio que sobre el papel tiene muy buena pinta. Pero últimamente estoy algo escéptico y demasiado romántico con el tema de la formación. Creo que habría que perfilar una serie de cosas. En primer lugar, no sé si este tipo de iniciativas es lo que necesita Alicante. Está claro que poder hacer un curso junto a cocineros profesionales es interesante. Lo que no sé es quién puede estar interesado. En un momento donde ni siquiera lo gratuito consigue un efecto llamada real o cuando la mayoría no se plantea pagar 40€ por un buen menú en un restaurante, pagar esa cantidad por aprender a cocinar creo que va a costar. Tendrán que ser creativos en las fórmulas para llenar los días de curso. Calidad y categoría no les falta.

Pero la escuela tiene buenas ideas de partida. Acercar al foodie y cocinillas al Mercado Central de Alicante es muy interesante. Lo que no me parece bien es que se mezcle con el tardeo que, menos cocina y calidad, es de todo. Una visita bien dirigida por el mercado puede servir para formar y educar sobre lo que allí se vende. Y lograr que no nos den gato por liebre. Otra cosa es que a los del mercado les guste la idea. Distinguir las sardinas de las lachas, ahora que empieza su temporada, puede ser un buen ejercicio, pero quizá al del puesto que te la intenta colar no le haga gracia. Una buena iniciativa para poner en valor el producto local, siempre que se haga de forma correcta y rigurosa.

Sin duda, los talleres para niños son imprescindibles para la formación y educación temprana. Habituar a esos jóvenes paladares a nuevos sabores, ir creándoles la memoria gustativa suficiente para que luego tengan un buen criterio es, bajo mi punto de vista, imprescindible. Ojalá en algún momento esto sea parte del sistema educativo.

En resumen, siempre son bienvenidas las nuevas iniciativas formativas y de difusión de la cocina alicantina. Esta tiene buena pinta. Muy buena pinta. Otra cosa es que la sociedad alicantina esté preparada y dispuesta a usar este recurso. Nos falta mucho por recorrer en este sentido. Tienen todo mi apoyo porque cualquiera que intente algo así para formar y educar en gastronomía va a tenerme a su lado. A ver si entre todos conseguimos que no sea otra escuela de cocina con déficit de alumnos y de recursos económicos.

Artículo original publicado en el Diario La Verdad de Alicante el domingo 22 de mayo de 2016: