Con el año ya terminado viene bien echar la vista atrás y valorar lo que ha pasado gastronómicamente hablando. Tanto lo positivo como lo negativo. Intentar quedarnos con lo primero para repetirlo; y aprender de lo segundo para corregirlo.

Y empezamos recordando jornadas y eventos de distinto tipo. Me quedo, sin duda, con las que organiza el Restaurante Alfonso Mira en Aspe. Un ejemplo de cómo ocupar una temporada con pocos clientes, invirtiendo en crear una marca por toda España. Vienen cocineros de todo el territorio  y luego son ellos los que viajan para dar a conocer su cocina (su famoso arroz con conejo y caracoles al sarmiento). Una familia volcada en un proyecto, dando un resultado espectacular. Otros eventos, como GastroAlicante, empiezan a tener tufillo a quemado. Éste, como tantos otros congresos gastronómicos a lo largo del año, tiene un formato pasado de moda, rancio y aportando muy poco. Los cocineros hacen lo que pueden, maniatados por un esquema repetido hasta la saciedad. Esperemos que la anunciada edición de 2016 pueda aportar algo novedoso y creativo. Pero todo debe pasar porque no sea un negocio, sino un evento colaborativo, donde todos los participantes ganen, no sólo algunos. Complicado, aunque totalmente realizable. Sólo hay que escuchar a los productores y cocineros.

También dentro de los eventos quisiera meter a los concursos de tapas. Los dos con más tirón son sin duda el “Bocados de Autor” en Alicante y el “Destápate” en Elche. El primero, un ejemplo de calidad y buen hacer por parte de la organización y, sobre todo, de los restaurantes. Se nota la implicación e interés de los cocineros. El segundo, con una calidad más baja, pero idéntica implicación y generosidad por parte de la organización, debe dar, bajo mi punto de vista, un salto de calidad si quiere mantener el interés.

Y cómo no, por lo implicado que estoy y por ser un evento distinto a todo lo que se realiza a lo largo del año, no puedo dejar de nombrar a la Cátedra de Estudios Turísticos Pedro Zaragoza Orts y el evento TurGastroUA, donde este año, más ligado al turismo que a la gastronomía, ha tenido un gran éxito en Benidorm, a pesar de todas las trabas administrativas encontradas. Profesionales del turismo se dieron cita en el Ayuntamiento para poner sobre la mesa las dificultades actuales del sector.

Y como de lo que tratamos aquí es de comer bien, no puedo pasar sin recordar los mejores sitios que he probado y las mejores experiencias alrededor de una mesa en 2015. Como experiencia, sin duda, la mejor fue la “Cena con Delito” que los hermanos Ariza (David en los fogones y Andrés en las representaciones) han organizado en diferentes restaurantes. Yo estuve en el Gastrobar Gema Penalva, disfrutando del asesinato que se produjo en el “Gran Hotel  Paris”. Una cena impresionante junto a una obra para hartarte de reír. No puede haber mejor mezcla.

Tampoco puedo olvidarme del trabajo que están haciendo Los Gastronaos (David Ariza, Gema Penalva y David Martínez) apoyando a los productores y las cenas que organizan alrededor de ellos. Un formato que debería ser copiado por muchos, ya que es la única forma de poner en valor y dar a conocer a los productos locales y los productores que hay detrás. Quesos, cervezas, aceites, salazones. Imprescindible para valorar nuestra gastronomía.

Y tres restaurantes donde he disfrutado comiendo de verdad. Por un lado, El Posit en Villajoyosa. Una relación calidad/precio impresionante en pleno paseo marítimo. Una localización perfecta que no se acaba en verano y acondiciona su terraza en invierno para poder seguir disfrutando de su oferta de tapas o arroces. Por otro lado, el Misteri d’Anna, medio oculto entre chalés en las afueras de Elche, mantiene unos imprescindibles menús cerrados, donde la técnica es perfecta y el producto de gran calidad. Disfrutar de uno de ellos en alguna de las habitaciones que tienen en esa gran casona será un imprescindible de nuevo en 2016. Y como último restaurante dejo el Rincón de Ramos en Tabarca. Las comidas y cenas a lo largo de este verano en la isla han sido excepcionales. Tiene la ventaja de disfrutar del entorno, por lo  que sólo por eso, tienes muchas opciones también interesantes en este paraíso rodeado del Mediterráneo.

En resumen, año con más luces que sombras donde, como he ido comentando en estas páginas, me ha ganado la gente que quiere colaborar sin pedir nada a cambio. Los que ponen el cazo están localizados, son muchos todavía, pero cada vez son menos. Siento ser repetitivo, pero no queda otra que el #JuntosSumamos. Me quedo con toda esa gente que de forma altruista ha movido la gastronomía alicantina durante 2015 y que será punta de lanza en 2016.

Artículo original publicado en el Diario La Verdad el domingo 27 de diciembre de 2015: