Un mañana con niños en Guardamar junto al parque Reina Sofía (muy recomendable para ir con niños) acabó en una comida en la Pizzería Verona en Guardamar del Segura (Alicante), en la avenida Los Pinos 68. Una sorpresa el parque, donde puedes pasear tranquilamente viendo patos, pavos reales y alguna ardilla, a pocos metros de la playa. Como digo, perfecto para soltar a los niños sin preocupaciones de coches.

El local tiene dos pisos, bastante acogedor y bien montado, con muchos detalles en madera. Nosotros comimos arriba y nos prepararon dos mesas, una para los 6 adultos y otra para los 4 niños.

Preguntamos a la camarera qué nos sugería, una vez que decidimos no pedir el menú de 10€ que tenían (incluso siendo sábado), y nos recomendó una serie de entrantes que fue los que pedimos. Curioso que siendo una pizzería las recomendaciones fueran las que os comento a continuación.

Pizzería Verona en GuardamarEmpezamos con unas patatas bravas, bastante buenas, como nos dijo la camarera “no son congeladas”, un detalle. La salsa, además de picar muy poco, de un color rosado-anaranjado que la hace poco apetecible. Buenas patatas, pero a mejorar mucho la salsa.

Tras esto nos recomendaron unas croquetas caseras de vitura de jamón ibérico, correctas sin más. Nada del otro mundo. Bien fritas, presentadas en un plato con uno de esos “tapetitos” de papel que adornan más bien poco, como los que tenía mi abuela encima de la tele. Se debería replantear la presentación.

Llegamos a los dos mejores entrantes. Una focaccia muy bien hecha, crujiente por fuera y esponjosa por dentro, caliente y acompañada de un alioli y tomate natural rallado. Buena opción para empezar la comida.

También muy bueno el timbal de escalibada con queso de cabra caramelizado. Pimiento, berenjena y cebolla asada, coronada por una buena rodaja de queso de cabra caramelizado y acompañado de una reducción de vinagre. La mezcla es tan sencilla como buena.

Como plato, en mi caso, pedí una pizza de solomillo de cerdo, queso de cabra y ajetes crujientes. Muy buen conjunto de sabores, con la carne tierna y unos ajetes por encima que le daban un toque interesante. La masa, poco a poco, iba endureciéndose, por lo que imagino que sería congelada (además, todas las pizzas eran iguales), aunque estaba bastante buena. La mitad de la mesa se pidió esta pizza, la otra mitad una lasaña boloñesa que comentaron estaba muy buena (y en tamaño más que importante).

De postre, pedimos unos profiteroles con chocolate y nata y un tiramisú. Los profiterores sencillos, de nata, sin aportar nada nuevo. El tiramisú realmente bueno, equilibrado en cuanto al bizcocho y la crema, sin destacar ninguno por encima.

El servicio fue bueno, con especial simpatía de la camarera y atención con la mesa de los niños. Para ellos pedimos el menú infantil que tienen por 6€ cada uno, donde pueden elegir entre pizza, espaguetis, sandwich mixto o palitos de pollo, todos con patatas fritas y con una bebida. Los adultos lo acompañamos todo con un par de jarras de cerveza, varias botellas de agua y una botella de Lambrusco rosado. Finalmente salimos a 25€ por cabeza (incluyendo los niños). Un buen precio teniendo en cuenta que por esa cantidad comieron los niños también (éramos 6 adultos y 4 niños). Las cantidades no eran grandes, pero la calidad era aceptable.

Como conclusión, sitio interesante por su ubicación junto al parque Reina Sofía, perfecto para pasar una mañana con niños y que lleguen con hambre a la hora de comer. Buena comida, aunque deberían mejorar la presentación de ciertos platos, incluir más cocina italiana en los entrantes (por lo menos recomendarla). Disponen de un menú interesante de 10€ (si optas por él) y la atención es muy correcta.

Ambiente: 6

Servicio: 7

Cocina: 6

Postre: 5

Relación calidad-precio: 5

Nota media: 5,8