Ayer tuve el placer de participar en una Cata-Maridaje organizada por SushiUp y el CRDO Vinos de Alicante. Maridaje curioso, por ser complicado por la variedad de piezas de sushi y las características del vino (sobre todo los tintos), siendo lo fácil en estos casos tirarse de cabeza y no complicarse la vida con cerveza o sake.

En este caso todo estuvo perfectamente organizado por Oscar García (@Oskar9x), entre otras muchas cosas, responsable de comunicación de SushiUp. Presentando el evento estuvieron tanto Eladio Martín, por parte del CRDO Vinos de Alicante, como Guillermo Rejón, propietario de SushiUp. La parte “técnica” fue perfectamente llevada por  el experto Miguel Angel Garri, que nos fue comentando las características de cada una de las bodegas presentadas y las notas de cata de los vinos. Además, un punto interesante, fue contar con la presencia de Erik, sushichef de este establecimiento, que fue preparando distintas elaboraciones mientras se desarrollaba la cata-maridaje. Un punto de dinamismo muy bueno.

Os cuento lo que comimos y bebimos, intentando recordarlo todo, aunque algo me falta en cuanto a las piezas de sushi probadas, ya que no tomé casi notas porque si te entretenías perdías el hilo. Si alguien de los que estuvo me lee y puede completar, se lo agradecería 😉 De igual manera, no pongo fotos porque no me dio tiempo… Pero podéis buscar en Twitter el hashtag #vinodealicanteysushiup, donde encontraréis muchas imágenes de la experiencia que vivimos.

Así, empezamos con un blanco de Torrevieja de la bodega Viñedos Culturales, El Carro. Un vino distinto, con notas muy terrosas, húmedas, quizá demasiado. Sería interesante volver a tomarlo en otras situaciones. Su productor es Rafa Bernabé, responsable también de los tintos Beryna (muy buenos). Aquí se maridó con un “roll classic New York” de salmón y aguacate.

En segundo lugar uno de los mejores vinos de la noche, un Enrique Mendoza blanco Chardonay. Cómo no, una de las mejores bodegas de Alicante (y diría que de España) situada en Alfaz del Pí. Espectacular maridado con un niguiri de salmón y una salsa de soja con sésamo tostado.

Tras esto, pasamos a un rosado de Heretat de Secilia, el Cesilia Rosé, un vino fresco con un sabor muy afrutado, que marida muy bien con el espectacular  niguiri de atún rojo que nos dieron en primer lugar, y con el “roll orange” de salmón, kanikama (preparación con surimi), langostino y aguacate.

En cuarto lugar, empezando con los tintos, llegaba un Sein, de Bodegas Vinessens de Villena. Sinceramente, no recuerdo el tipo de sushi con el que maridamos este vino. Espero que alguien me refresque la memoria.

En penúltimo lugar, como segundo tinto, tuvimos la suerte de probar un Carabibas, de las bodegas Sierra de Cabreras. Espectacular. Creo que aquí el fallo, aunque había que incluirlo, fue maridarlo con el roll “Dinamyte”, roll picante que mataba el sabor del vino (aunque lo hicieron más suave de lo que realmente es), hecho con salmón, rúcula, mayonesa japonesa y sichimi (mezcla de especias japonesa).

Y por último, llegó Cristalí, de bodegas Vins del Comtat, un vino dulce de uvas Moscatel de Alejandría. Vino fresco y suave, con muchas notas cítricas y florales. Se maridó, de manera espectacular, con un “roll Sun” de salmón, Philadelphia, cebolleta y tamago (especie de crepe o tortilla muy fina hecha de huevo y azúcar).

En definitiva, una cata-maridaje muy original, presentada de forma muy profesional por los organizadores. Además, sirve para conocer y poner cara a gente que admiras por su trabajo y sigues día a día en las redes sociales. Y no me puedo olvidar de las risas de la cena posterior en Tribeca (gracias Altea, Raquel y Juan por el gran rato). Lo dicho, fue un placer participar y la idea clara de repetir experiencias con toda la gente que asistió. Gracias SushiUp y gracias CRDO Alicante.