Hoy os quería presentar un entrante/tapa que estuvimos haciendo el pasado martes en el “Curso de Cocina Motivacional” que estoy haciendo con la gente de Huerto Gourmet. Como veréis, es una mezcla curiosa, que tenía bastante curiosidad en probar, ya que no me pegaba nada la mezcla de los distintos ingredientes que lleva. Digamos que era demasiado “mar y montaña”. El resultado, creerme, es espectacular.

Pisto con pulpo y blancoIngredientes:

  • Una tosta fina crujiente (pueden ser los maravillosos “caspellets” que tiene Sol Pérez en su espectacular blog “La cocina del Huerto”)
  • Pisto (lo puedes hacer tú, pero si no te quieres complicar vale un pisto de bote).
  • Pulpo cocido
  • Morcón o butifarra o blanquito o morcilla de carne (o cualquier morcilla dura). Casi cualquier embutido de este tipo nos puede valer.
  • Aceite de oliva
  • Vinagre
  • Sal en escamas
  • Unas hojas de mezclum de distintas lechugas (opcional)

Es una receta muy sencilla, ya que la única elaboración en caliente que necesita este plato es pasar por la plancha tanto las patas de pulpo como el embutido. Y, además, las podemos tener marcadas y preparadas para montar el plato a última hora, ya que no es necesario que esté caliente. Frío está igual de bueno.

En primer lugar, en una sartén, sin nada de aceite, se pone el embutido en tiras pequeñas y se marca por todos los lados, hasta que se empiece a tostar y suelte bastante de la grasa que tiene. Escurrimos bien y reservamos.

Por otro lado, se pasa también por la sartén limpia o por una plancha las patas de pulpo, para tostarlas igualmente y cojan un sabor y olor similar (aunque nunca igual) que el pulpo a la parrilla.

Tras hacer estos dos ingredientes, sólo nos queda el montaje. Sobre una tosta crujiente tipo “caspellet” o similar se pone una capa de pisto. Sobre ella unas rodajas de pulpo que la cubran sazonadas con unas escamas de sal y encima unas tiras del embutido. Se cubre con unas hojas del mezclum de lechugas y se aliña con aceite y vinagre.

Tal cual, queda espectacular, pero como siempre, podemos complicarlo lo que queramos… Y nosotros quisimos complicarlo un poco más. A esto se añadió una vinagreta “de bullit”. Tan sencilla como emulsionar con aceite de oliva los restos de un hervido que hayamos hecho de patata, judías, cebolla, guisantes, etc. Esta vinagreta la pusimos como base del crujiente, dando una pincelada en el plato. Ya os digo que no es imprescindible ponerla, pero es una buena forma de dar salida a algún resto de hervido de un día anterior.

El embutido que usamos no fue realmente morcón, aunque he puesto ese embutido como título de la receta para que la mayoría sepa de qué hablo. En la receta utilizamos “blanco o blanquito”, que es un tipo de butifarra muy típica de esta zona de Alicante. Es un embutido de cerdo, hecho con tocino, magra, pimienta, sal y alguna especia más que puede variar según el fabricante. También hicimos el mismo plato con morcilla de carne, pero se puede optar por cualquier variante similar a estas.

Como veis es un entrante sencillo, curioso y que puede impactar en cualquier mesa esta Navidad. Y os garantizo que está muy bueno. ¿Conoces alguna mezcla de este estilo?