Hoy quería empezar un grupo de entradas que traten sobre productos, más o menos cotidianos, pero que muchas veces no sabemos su origen, cómo se producen, para qué se usa o de qué manera se comen.

El primero sobre el que quería hablar es el wasabi, supongo que por cercanía a mi última visita a un restaurante japonés (aunque era más un asiático, una de esas mezclas que están creciendo como setas por todas partes). Aquí me gustaría apuntar el mejor sitio de comida japonesa que conozco en Alicante, está en el Gourmet Experience de El Corte Inglés y es era el Restaurante Kotobuki, una barra corrida para sentarse y un expositor de platos preparados para llevar. Además, en esta tienda tienen una gran variedad de ingredientes de cocina japonesa para comprar (publicidad sin cobrar un duro… :-)).

Pero pasemos al producto, el wasabi se extrae de la planta del mismo nombre, familia del nabo y de la mostaza, que crece de forma natural sólo en Japón y en la isla de Sajalín (al norte de Japón y que pertenece a Rusia), aunque actualmente se está cultivando en Estados Unidos y Nueva Zelanda. Crece en superficies de agua fría y limpia, alcanzando la raíz unos 15 cm de longitud por debajo de la tierra.

Debido a esta escasez, el wasabi auténtico es muy caro y difícil de producir, siendo lo que estamos acostumbrados a tomar sucedáneos hechos con rábano picante en forma de polvo al que se le añade un colorante verde. En Japón, llaman hon-wasabi al auténtico wasabi, que venden fresco en forma de raíz y que se debe rallar y mezclar con agua en el momento en el que se vaya a tomar, ya que con el tiempo disminuye el efecto picante. El rallador original japonés para el wasabi no es un rallador normal, ya que está compuesto de una base de madera cubierta de piel de tiburón, que realmente no ralla, sino que crea una pasta muy fina.

Normalmente, cuando te sirven nigiri, makis o sashimi lo acompañen con un platito con salsa de soja y una bolita de wasabi (además del jengibre). Se ha extendido la costumbre de mezclar el wasabi en la salsa de soja, para mojar posteriormente el pescado (nunca el arroz). Esto no sería correcto. Aunque veo opiniones para todos los gustos y ninguna parece tener la verdad absoluta. Aún así, parece que lo correcto sería poner una pequeña porción del wasabi sobre el pescado.

El wasabi produce un picor que no se parece al de la pimienta, chiles o similares, sino que es un picor que, tomado en exceso, sube en forma de vapores por las fosas nasales, creando cierta sensación de ardor, que desaparece rápidamente. No hay que llegar a esa cantidad, ya que, en lugar de realzar el sabor del plato, estaríamos camuflándol0 bajo el picante. Pero este picor moderado tiene su función, no es que a los japoneses les guste sólo el picante, sino que realza el sabor, además mejora la digestión y tener propiedades antibacterianas (en su origen se usaba como hierba medicinal y antídoto para intoxicaciones alimentarias).

Indicar, por último, que en Japón también se vende el wasabi en forma de brotes que se incluyen en ensaladas, con cierto sabor a la raíz, pero sin el efecto picante.

En definitiva, un producto que todos hemos visto, que ahora sabemos su procedencia y su uso, pero que sería interesante incluir en nuestra cocina. ¿Se te ocurre algún plato?