Hace unos meses, conocí en Internet a esta asociación sin ánimo de lucro www.niunpezporlaborda.org . La verdad es que no me acuerdo ni cómo llegué hasta ella, pero estoy totalmente de acuerdo con su planteamiento. La imagen de la campaña en España la están poniendo Mario Picazo (meteorólogo de T5), el chef Sergi Arola (dos Estrellas Michelin), Luis Miguel Domínguez (del programa “Biodiario” de La2) o Fernando Tejero (actor). Además han colaborado otros chefs como Paco Roncero, Mario Sandoval, Darío Barrio, Ángel León y Joaquín de Felipe.

El origen de esta campaña llega de Reino Unido, donde se emitió el programa “Fish Fight”, liderado por el chef Hugh Fearnley-Whittingstall y con la participación de Jamie Oliver, Gordon Ramsey y Heston Blumenthal. Comenzaron recogiendo firmas para enviárselas a la Comisaria Europea de Pesca, y se ha convertido en un movimiento global que, en Reino Unido, consiguió que aumentara considerablemente la venta de pescado sostenible.

La campaña parte de la premisa, como indican en su web, que “más de un millón de toneladas de peces se desperdician al año en aguas europeas” (si pienso lo que puede tirar a nivel mundial me pongo de muy mala leche). Y son pescados que se pueden comer perfectamente. Partiendo de las vivencias en un barco de arrastre gallego, se ha llegado a las siguientes razones de esta cantidad de “descartes”:

  • La normativa de cuotas de la UE, que pone un límite al número de pescado capturado. Cuando se llega a una determinada cantidad, el resto de pescado se tira por la borda porque no van a poder venderlo.
  • En ocasiones se trata que el pescado capturado no ha alcanzado su madurez. Otras veces, porque al no ser una pesca selectiva, se capturan especies que “comercialmente” no son rentables. En la pesca de arrastre no se puede controlar qué variedad de pescado se está capturando. Esto hace que pescar una especie conlleve capturar otra, pero el pescador no puede descargar en puerto la no deseada, por lo que la tira directamente, muerta o con escasas posibilidades de sobrevivir.

Hay que ser conscientes que en un país como España, potencia pesquera mundial, más del 10% de la flota es de arrastre. De todas las capturas de este tipo de pesca, se descartan el 42% de las capturas… Una barbaridad. En la pesca artesanal este porcentaje es del 3% (que tampoco debería despreciarse).

Las soluciones generales que deberían adoptarse son, por parte de las administraciones, exigir una pesca más selectiva; y por parte de los consumidores, demandar pescado sostenible, a ser posible de temporada y de nuestro litoral. Debemos salir de la comodidad de la dorada, lubina, merluza, etc.… que en la mayoría de los casos es de piscifactoría, y buscar alternativas como la caballa, la sardina, la breca, etc., mucho más locales.

El problema, además de económico, es ético y moral. Por un lado, siempre se puede sacar beneficio a cualquier tipo de pescado. Sólo hay que acostumbrarse a cambiar y no acomodarse en consumir siempre lo mismo (dorada, lubina, atún…). Por otro lado, ¿cómo es posible que tiremos tal cantidad de pescado cuando hay tanta gente que lo necesita? ¿Estaríamos dispuestos a arrasar un bosque para quedarnos con la mitad de lo recolectado?

En resumen, una iniciativa con mucho sentido común, que es lo que más hace falta hoy en día. Suscríbete a esta iniciativa.

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