Restaurante Cachito en Elche | La Gastroteca de Félix
Restaurante Cachito en Elche
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Restaurante Cachito

Carretera Casas del León km 4.5, Partida de Pusol numero 71, 03296 Elche, Alicante

 

Teléfono: 966 63 35 75
 
Información en Internet (pincha en los enlaces):
https://restaurantecachito.com/
Facebook: Restaurante Cachito
En TripAdvisor

El local

Antigua venta típica del campo de Elche, reformada con el paso de los años y que mantiene ese toque rústico y familiar. La zona de barra, donde comimos, se ha adaptado a las circunstancias como salón, aunque le falta las comodidades y amplitud de otra zonas. Al ser zona de paso, todavía más aún la mesa que nos tocó (sería la que quedaba al reservar a última hora), ves entrar y esperar mesa a todo el restaurante. 

¿Qué comí?

Ensaladilla Cachito

Si te gusta la ensaladilla rusa tradicional, o abres la mente para probar esta, o no te gustará. A mí me encantó. El punto de la anguila me gana. El conjunto con el toque justo de mayonesa. El huevo central, estaba cocido, lo que fue una decepción para quien lo esperaba «poché». No sé si hubiera ganado más o habría sido un exceso de untuosidad. Para mí, platazo.

Croquetas

Por orden en la foto: de gambas y espinacas, de cocido y de jamón. Por orden de satisfacción: las de jamón realmente espectaculares; las de gambas muy buenas; las de cocido, algo insulsas, les faltaba potencia. En general, muy buena fritura, nada aceitosas y con la cremosidad perfecta.

Pipes i carases

Siempre que las veo en carta y puedo, las pido. Plato clásico del recetario ilicitano. Prima hermana de la pericana alcoyana. Aquí la hacen ñora seca, capellán, poco ajo, aceite de oliva y un toque de naranja muy interesante. Para mojar y no parar. Otro imprescindible.

El por qué de la visita:

Sin duda, un buen arroz con conejo y serranas. Marcado sabor a leña de sarmientos y muy buen fondo, sabroso pero sin saturar. La paella, finita, de las que se queda sin grano en los bordes y sin llegar a quemarse, consiguiendo un ligero socarrat.

Lo mejor, el sabor del conjunto. Tanto el arroz como los caracoles, con un sabor muy profundo a monte, a hierbas y a leña.

Lo peor, el punto del arroz. Le faltaban 3-4 minutos. Cada vez aguanto menos los arroces crudos (y la digestión después no para de recordármelo). No creo que sea una cuestión de gustos.

La cantidad, aunque pedimos para dos, pueden comer perfectamente 3 personas. Detalle a su favor ya que las raciones no son baratas.

 

El momento dulce

Una torrija con mucho mejor sabor que aspecto (es lo malo que tiene comer con los ojos…). Al estar hecha de brioche, estaba esponjosa y cremosa, muy suave y amelada, con el punto dulce justo para que no consara. El helado era de turrón, en la versión original, lo cambiamos por mantecado que, como siempre en estos casos,  también le iba de maravilla.

La sala

Servicio rápido y atento, pero tan correcto que fue un poco distante. Me faltaron ciertas «atenciones» (ver más abajo en «Para mejorar»).

A destacar

Me encantó que me sorprendieran con lo inesperado. Esperaba un gran arroz, pero descubrí muy buena mano también en todo lo demás. Es lo raro y lo difícil. Destacar en todo el menú.

Para mejorar

El servicio peca de poca interacción. Ni aconseja ni pregunta. Por ejemplo, con las copas de vino no sugirieron ninguna opción ni preguntaron qué clase de vino preferíamos.

Conclusión

Mucho más que un buen arroz. Fui por todo lo que me había llegado de un espectacular arroz al sarmiento, pero se vio eclipsado por unos magníficos entrantes y un gran postre.

¿Para volver?

Sin duda. No sólo por volver a comer alguno de sus entrantes, como la ensaladilla, sino porque me queda pendiente su famoso arroz con costra a la leña.

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