Restaurante y Hotel rural situado en plena plaza de la Constitución de Biar, frente a la iglesia y el mejor sitio para iniciar la subida al Castillo. Ambas visitas muy recomendables. Se llama “la façana” ya que cuando reformaron el edificio les obligaron a mantener la fachada (y les debieron dar bastante la lata con el tema), así que se quedó con ese nombre.

Cocina tradicional y platos de cuchara. Recetas caseras en muchas referencias de la carta, que es muy amplia, para todos los gustos. Puedes comer o cenar muy bien compartiendo platos, aunque recomiendo seleccionar los productos y elaboraciones que sean de la zona.

Como entrantes, los embutidos de la zona no pueden faltar (longaniza, chorizo y morcilla). Buen plato, aunque más simple, son las tiras de secreto ibérico con pimiento y patata. Plato sencillo pero muy bien hecho, con una carne que, si no se trabaja bien, queda dura. En este caso, tierna y sabrosa.

Pero imprescindibles son los figatells, receta de Beneixama, Pego y Oliva. Son una especie de hamburguesa que se hace con el tocino magro e hígado de cerdo y se envuelve en una mantenilla o redaño (telilla grasa que sujeta los intestinos en la cavidad abdominal). En este caso se sirve en unas cazuelitas fritas en su propia grasa. No muy ligero, pero de sabor excepcional.

Como plato principal hay que probar la olleta de blat que es el trigo picado. Habitualmente lleva alubias, en este caso pocas. Verdura y cerdo, aunque no llevaba manitas que sí he probado en otras ocasiones. Tampoco llevaba embutido, que sí le ponen en otras zonas. Por un lado pierde potencia la receta, pero por otro es más llevadera la digestión, quedando un plato más ligero y más “para todos los públicos”. Aún así, recomendable sólo en invierno. Para mi gusto le faltan los ingredientes que hacen contundente el plato.

Este tipo de recetas hablan mucho de las tradiciones de cada zona. La olleta de blat cambia allí donde la pides, ya que “mama” de la huerta y los productos de la localidad donde te la hagan, lo que hace que sea muy interesante ir viendo esa diversidad del interior de la provincia y pedirla en los escasos restaurantes que la mantienen en carta.

Otro plato de cuchara es el caldo de cocido con pelotas, realmente bueno. Plato perfecto si vas con niños. Con dos pelotas cada plato. También hay gazpachos manchegos por encargo, que me los dejo pendiente para probarlos en futuras ocasiones.

De postre, selección de diversas tartas. Todas buenas, pero ninguna especialmente destacable ni para recordar. Correctas sin más. Por suerte, tampoco vas a este sitio por el postre y tampoco llegas con ganas después de una comida muy contundente.

Un servicio correcto, con un poco de desorganización y alguna espera por el momento del día (restaurante lleno al mediodía), pero amable y atento. Quizá orientar algo más en el momento de tomar los platos les ayudaría a ganarse al cliente desde el primer momento. Junto a un par de botellas de vino, alguna cerveza y agua, la cuenta quedó en 31€. Precio correcto para la cantidad y calidad comida.