Denia se ha convertido, desde hace unos años, en la meca gastronómica de la provincia de Alicante. Ningún sitio tiene tantas buenas referencias en restauración en tan poco espacio como la capital de la Marina Alta. Hoy os hablo de un sitio de los que hay pocos, no por la cocina tradicional, sino por basarse en una receta tan de la zona como las cocas. Se trata del restaurante Pont Sec de Denia (camí vell de Gandia km1).

A las afueras del pueblo (hay que coger el coche), en una casa de campo muy cuidada, dispone de una terraza agradable para primavera u otoño, ya que en verano me temo que hará un buen calor. El interior, no muy espacioso pero agradable, está presidido a la entrada por el horno de bóveda donde hacen las cocas usando leña de encina.

Como me suele pasar cuando voy a sitios con muchas ganas, me paso pidiendo. Así que para dos, nos dimos un homenaje importante, con muchos platos para compartir.
Con el servicio de pan, una pieza de pan casero con su cuchillo para cortarte las rebanadas a tu gusto, un paté de oliva negra muy interesante, junto con un aceite de oliva virgen extra L’Alquería (http://almazaralaalqueria.com/), elaborado en la sierra de Mariola, de la variedad “blanqueta”, simplemente espectacular. Tras esto, unas croquetas de puchero, cinco croquetas cremosas y sabrosas. Sí que es cierto que con un punto de aceite de la fritura excesivo.

La sepia con salsa romescu simplemente excepcional. Fresca, sabrosa, tierna. No pude evitar pedirme una de las recomendaciones, el tuétano, que me comí yo solo y disfruté como un enano, ya que hacía mucho que no lo comía. Bombazo calórico que merece la pena ya que pocos sitios lo ofrecen.

Tras esto, las cocas. Lo que había ido a probar. A 3,5€ la unidad de las tradicionales y alrededor de 6€ el resto, merece la pena ir sólo a comer y probar cuantas más, mejor. En nuestro caso, con todo lo pedido, sólo probamos un par. Una de hierbas y salazón. Otra de “tomacat” con atún. No me preguntéis cuál estaba mejor. Las dos. La masa, tostada por los bordes, crujiente, sabrosa, con el toque a humo del horno. Me quedan muchas por probar.

Antes de reventar nos trajeron un plato de embutido de la comarca. Chorizo, morcilla y longaniza acompañados de unos pimientos fritos. Muy bueno todo, pero no fuimos capaces de acabarlo.

Por último, por muy llenos que estuviéramos, siempre queda sitio para el postre. Fuera de carta y ofrecido a una mesa cercana, oímos que tenían tarta de nísperos. En la zona que estábamos y la época que era, no podíamos dejar pasar la ocasión. Tarta peculiar, ya que eran unos triángulos de masa brick rellena de crema de nísperos. Muy bueno. El toque dulce justo para no cansar pero que te haga terminar la comida por todo lo alto.

La cuenta final quedó en 80€ dos personas, con agua, una cerveza Alhambra Reserva y dos copas de vino. Precio más que correcto para todo lo comido, teniendo en cuenta que podían haber venido dos más y no nos hubiéramos quedado con hambre ninguno. El servicio correcto, rápido y con un ritmo perfecto dejando comer y disfrutar cada plato.
En resumen, local imprescindible para disfrutar de las cocas típicas de esta zona y tan olvidadas por muchos. Ideal para disfrutar con la familia y amigos tanto en su interior como en su terraza.

Puntuación: 

(AQUÍ LA EXPLICACIÓN DE LAS CATEGORÍAS)

Visibilidad Empresa: 7,2

Instalaciones/Ambiente: 7,1

Servicio: 8,2

Cocina:

  • General: 8,3
  • Postres: 6,9

Relación Calidad/Precio/Placer: 7,8

Nota media: 7,6