Pasó Alicante Gastronómica y toca dar un repaso/valoración de lo que viví los ratos que estuve (menos de los que me hubiera gustado). Como veis, he querido reposarlo y verlo con perspectiva. Para empezar, enhorabuena a la organización por la iniciativa. Por fin algo enfocado a los productos de la provincia de Alicante. Valoro mucho la valentía de la Diputación, que me consta se hizo fuerte para que no entraran productos de fuera o que aparecieran los menos posibles. Un acierto. La barra libre de otros años no se ha dado. Se habrá forrado alguno menos, pero la utilidad es mucho mayor para la gastronomía de la provincia.

Por otro lado, había varias zonas bien diferenciadas, básicamente tres, de las que me gustaría hacer algún comentario.

En primer lugar, por ser la más extensa, los stands de expositores (productos, restaurantes, distribuidores). Este año he visto algo más de “actividad de feria”. Más interés comercial por mostrar, contar, vender, poner en valor el producto de cada stand. Quizá la cultura y trabajo que hay que hacer en una feria se vaya metiendo en vena a raíz de asistir a otras ferias en otras provincias. Pero se nota que ya, mucha gente, no va sólo a verlas venir, sino a generar. Algo realmente importante. Creo que las agendas han salido bien cargadas de contactos, opciones y expectativas para los profesionales. Es la idea.

En segundo lugar, el escenario central. Aquí, como en otras ocasiones, la parte que menos me gustó. Como resumen, más de lo mismo de otros años: palmeros presentando a grandes cocineros que llegaban a montar platos con muchas bolsas de vacío y contaban su película. Por un lado, podía llegarte algo de la filosofía del cocinero y de su restaurante, pero el formato está quemado y poco aporta. Por otro lado, la creatividad, salvo contadas excepciones, se está acabando y la ola de exotismo se ha deshecho y empieza a oler a “viejuno”. Por sacar algo positivo, mucho producto local. Ahí se quedaron con la filosofía del evento. También valoro la valentía de cocineros con mucho que perder y poco que ganar, subiéndose al escenario a contar algo que sólo pueden contar si visitas sus restaurantes. Chapeau por ellos en ese sentido.

En tercer y último lugar, el espacio donde pasé más tiempo, la zona de “talleres” (muy enfocado a coctelería). Por un lado, charlas muy prácticas y cercanas, de producto puro y duro en una gran parte, con trabajo en directo. Muy bien dirigido por Sergio García, un profesional como un piano a lo que suma una empatía y una capacidad de conectar con la gente que muy pocas personas tienen (además de un sentido del humor que me encanta). Consiguió, además, una puntualidad casi inglesa en cada ponencia (algo que pensaba era imposible en estas jornadas). Creo que estos eventos deben enfocarse a este formato, reducido, incluso con algunos de pago más exclusivos y profesionales, donde las catas, pruebas de producto y degustaciones sean la base de cada taller. Probar, oler, tocar. Imprescindible para transmitir la gastronomía. Imprescindible ampliar este espacio en próximas ediciones.

Para terminar, voy a hacer una lista de lo que vi y quiero destacar. Como digo, una pequeña parte de lo que pasó, pero que me hizo terminar más que satisfecho:

  • “Análisis sensorial del tomate de Muchamiel” dirigido por Angel Carbonell de la UMH. Una cata diferente, perfectamente dirigida por una persona que se nota que ama lo que hace, que transmite su pasión y comunica de manera magnífica. Había oído hablar de él, pero tras conocerle es un nuevo referente para mí.
  • “Aguas con misterio a 4 manos” dirigido por David Ariza y Esther Casas de Frutería La Cesta, donde hablaron de aguas aromatizadas y licuados. Una forma de darle una vuelta a la forma de beber, usando agua de mar. Muchas virtudes y una parte desconocida para mí.
  • “Taller de coctelería alicantina” dirgido por Juan Francisco Gallego o cómo usar los licores alicantinos con Denominación de Origen para hacer cócteles realmente interesantes.
  • “Aprender a catar café” dirigido por Rayco Jesús Paz Rodríguez, donde te das cuenta de la auténtica basura que preparan en el 95% de los locales de Alicante.
  • Interesantes también algunas ponencias del escenario central, aunque como he dicho antes el formato mata el mensaje. Destacaron, de los que vi, Joaquin Baeza Rufete (Restaurante Baeza&Rufete), Dani Frías (La Ereta), José Antonio Sánchez (Els Vents), Evarist Miralles (El Nou Cavall Verd). Son tan buenos que llegan a transmitir un concepto más allá del plato.
  • Y los que me faltan y no puede ir… Día de la Madre y trabajar mandaban… Es imprescindible pensar otra fecha para que no coincida con comuniones y Día de la Madre en próximas ediciones.

En resumen, como valoración final me gustó el evento. Por jugártela al producto local. Por la actitud de los profesionales. Por las grandes charlas que tuve. Por la gente que no conocía y pude conocer. Por la actitud de todos los profesionales asistentes, más centrados en aportar que otras ocasiones. A mejorar, siempre cosas, pero seguro que las tendrán en cuenta para próximas ediciones.