Para los que somos de ciudad, muy de ciudad, llegar a una casa de campo reconvertida en restaurante, donde aparcas el coche en un huerto bajo un árbol, donde te reciben un grupo de ocas con un gran alboroto y donde el olor a leña y sarmientos impregna el aire, es una experiencia distinta. Esta desconexión ciudad-campo así de triste para mí. Pero es así. Y esto es el restaurante Casas Sanchiz en Monóvar en la Partida Cases Roges 9. Un reencuentro con el campo del interior de la provincia.

Entrar en el local es acceder a un pequeño museo de aperos de labranza e imágenes históricas. Todo es de campo, hasta el menú. Como buena “casa de comidas”, las opciones están más o menos cerradas casi sin tener que comentar nada. Unos aperitivos y elección de arroz (o gazpachos). Nosotros nos dejamos llevar por la experiencia de un amigo que ya había estado previamente.

Empezamos mojando pan en un aceite de la almazara Luis Herrera de Jumilla, un gran aceite de oliva virgen extra. También metimos mano en una cortesía de paté de tomate seco, de esos que, si no controlas, lo pagarás al final porque es difícil parar de comer. Unas ensaladas sencillas, con tomate y lechuga, junto a unas piparras, nos preparaban para la comida.

El primer entrante fue un conejo desmigado con ajos tiernos. Realmente bueno. Seguíamos mojando pan. Sabor suave y carne tierna, con la cantidad justa de aceite para no quedar grasiento. A continuación unas gachasmigas bien tostadas, también muy suaves y nada pesadas, hechas en sartén. Aquí sí que le habría puesto más potencia de ajo, pero es un gusto personal. Para acabar los aperitivos, un pulpo al horno, con un sabor espectacular a brasa, sobre unas patatas. Tierno y sabroso, muy bien hecho.

Como plato principal elegimos arroz con conejo y caracoles al sarmiento (la otra opción era arroz con pulpo, que queda pendiente para la siguiente visita). Sin preguntar te ponen la paella al centro sobre unos trozos de pan para que no “baile” la paella. Estos toques cutres de lo rural me encantan. El arroz, en su punto de cocción, con buen sabor y abundante conejo y caracoles. Le sobraba el perejil, pero debe ser la firma del cocinero. No aporta nada. Aún así, el arroz, muy bueno y recomendable.

Aunque la apariencia de los postres no prometía, ya que la presentación era bastante simple, no hubo nada que objetarle al sabor. Unas natillas y unos flanes de turrón y chocolate. Todos espectaculares. Sin adornos, sin historias, sabiendo a lo que tienen que saber.

El café fue uno de los momentos que esperaba, ya que lo sirven en una cafetera italiana, en una bandeja metálica junto a unas brasas. Buen y abundante café servido de una forma tan clásica como original. Es una imagen que resume perfectamente la idea del local.

Acompañamos la comida de alguna cerveza y de una botella de tinto Tempus Regit de Bodegas Monóvar, como no podía ser de otra forma. Un vino 100% monastrell que fue de lujo con todos los platos. La cuenta final quedó en unos estupendos 27€ por cabeza. Precio más que interesante teniendo en cuenta lo comido y bebido, además de la calidad de los ingredientes.

En resumen, el restaurante Casas Sanchiz de Monóvar tiene la fama totalmente merecida. Hay que reservar con tiempo ya que comer productos de calidad, en elaboraciones perfectamente ejecutadas, en un entorno idílico del interior de la provincia y a buen precio, no es fácil. Muy recomendable para cualquier tipo de comida, siempre con tiempo, siempre disfrutando sin prisas (y de la compañía).

Puntuación: 

(AQUÍ LA EXPLICACIÓN DE LAS CATEGORÍAS)

Visibilidad Empresa: 2,0

Instalaciones/Ambiente: 7,5

Servicio: 7,4

Cocina:

  • General: 8,5
  • Postres: 8,2

Relación Calidad/Precio/Placer: 8,3

 

Nota media: 7,7