Lo fácil habría sido que, tras pasar por TopChef, a Tomás López se le hubiera ido la olla, cayera en el postureo, fotos, farándula y cantos de sirena que le habrán llegado de cada esquina de la provincia (y de fuera) y se hubiera dedicado a vivir la vida. Pero el que es currante, profesional y humilde está a otras cosas. Por mucho que, seguro, le duela a más de uno que no ha podido aprovecharse del rebufo mediático, Tomás está a otras cosas. Así que ponerse a lo que sabe hacer de maravilla, COCINAR, es lo que le sale del corazón y eso nunca puede ir mal. El ejemplo es el restaurante Mestizaje de Tomás López en Elche, en la calle Mare de Déu dels Desamparats 13.

Situándose en el que, para mí, es el mejor local de Elche (y el más complicado por tamaño), abre Mestizaje a finales de octubre de 2017. Con una distribución bien pensada, con varias zonas bien diferenciadas entre barra, salones, reservados… Iluminación perfecta y comodidad tanto en las sillas como en las originales mesas de madera basta, con una separación suficiente entre ellas para no meterte en otras conversaciones.

La carta se identifica fácilmente con la cocina de Tomás. Fusiones para todos los gustos, platos tradicionales reinventados y, sobre todo, una materia prima de calidad excepcional perfectamente trabajada. Tienes platos ya míticos de su repertorio como las ostras (la ostra Mestizaje ilicitano es imprescindible), junto a aperitivos, tablas de ibéricos, quesos y salazones, ensaladas, picaditas calientes, carnes y un buen apartado de “sugerencias” donde, en mi opinión, la parpatana de atún tiene un “pídelo” enorme delante del nombre.

En nuestro caso, siendo cuatro adultos, optamos por pedir platos al centro para probar varias cosas. Por desgracia tan pocas que abruma todo lo que queda por probar.

Marinera

Ensalada salazones

Empezamos con unas marineras tradicionales con anchoa. Sabor suave, incluso en la anchoa, para que no destaquen unos elementos sobre otros. Perfecta en su sencillez. La ensalada de salazones y encurtidos, con capellán a la llama, ñora, bonito, mojama, encurtidos, aceitunas y un tomate trinchado de gran calidad deja un aceite en el plato de esos que no puedes dejar de mojar (por cierto, impresionante el pan que tienen).

 

Croquetas jamón

Croquetas gamba

Las croquetas son otro clásico que no falla. Las de jamón ibérico son cremosas y sabrosas, con ese toque que da la grasa de un jamón de calidad que consigue pegarse al paladar. Pero a mí me ganaron las croquetas-nigiri de gamba roja y alga nori. Por sabor, por cremosas, por originales, por matices. Una bomba en la boca.

 

Parpatana

Presa ibérica

Después de estos entrantes llegaron los platos principales que también compartimos. Como he dicho más arriba, la parpatana de atún rojo a la que acompaña un caldo dashi es sencillamente espectacular. Imprescindible si no has probado esta parte del atún. Se deshace en la boca con un sabor que te recordará a una carne. Tras ella, la presa ibérica de bellota a la brasa. Carne sabrosa, tierna, acompañada de unas patatas en gajos y pimientos verdes. Muy buena, pero la dura competencia de los platos anteriores no le favorecía.

Torrija

Tatín manzana

Acabamos con un par de postres al centro. El lingote tatín de manzana asada, jengibre, turrón de Jijona y toffe es un bombazo no apto para cualquiera. Si te gusta el jengibre, pídelo. La mezcla con la manzana y los toques de caramelo y frutos secos del resto de preparaciones es una locura. A mí me encantó. El resto de la mesa alucinó con la torrija de horchata de chufa caramelizada, dulce de leche y cantueso. Otra bomba de sabor, pero ésta de sabores más reconocibles para la mayoría. Quizá mis dos debilidades dulces sean las torrijas y la horchata, así que poco puedo decir de este postre. Puntazo.

Acompañamos la cena con un vermut rojo, algunas cervezas y dos botellas de un vino blanco de Valdeorras, el Godeval Cepas Vellas 2016. Lo pedí porque la uva godello me tiene ganado. Vino espectacular, tan bueno como peligroso por lo fácil de beber que es.

Servicio rápido, atento, ágil en las peticiones y amable. Se ralentizó algo cuando llegó una mesa de unas 30 personas que teníamos cerca, pero ya estábamos en los últimos platos y no teníamos prisa, por lo que no hubo problema. La cuenta final, 37€ por persona (incluyendo el menú infantil de hamburguesa para mi hija). Pagas lo que vale, tanto por cantidad, como por calidad de ingredientes, sumando la creatividad y las técnicas usadas en cada plato. Relación calidad/precio perfecta.

Destacar la gran cantidad de referencias y uso al producto local, desde un porcentaje muy elevado en la carta de vinos con referencias a la provincia, hasta ingredientes de la provincia que salpican toda la carta: pipes i carasses, pulpo seco, salazones, alcachofas, dátiles, granada, turrón, cantueso. Esto sí es apostar por el producto local. No sólo se predica con las palabras y las publicaciones, sino con los hechos y las recetas en tu restaurante.

En Mestizaje me quedan tantas cosas por probar que abruma un poco. Sólo oír ortiguillas, gyozas de carabinero y lengua ahumada, brioche de anguila, pepito de morrillo de atún, cazuelita de callos de bacalao,… Me queda seguir salivando hasta próximas visitas, que serán muchas. Te recomiendo que vayas y lo descubras. Te garantizo que te pasará lo mismo que a mí: ¡ganas de volver ya!

Puntuación: 

(AQUÍ LA EXPLICACIÓN DE LAS CATEGORÍAS)

Visibilidad Empresa: 8,1

Instalaciones/Ambiente: 8,2

Servicio: 8,1

Cocina:

  • General: 8,7
  • Postres: 8,5

Relación Calidad/Precio/Placer: 8,2

 

Nota media: 8,3