Hay restaurantes que se convierten en clásicos en relativamente poco tiempo. El boca a boca es lo que tiene. La gente habla bien de ti y no te hace falta mucho más. Bueno… Te hace falta mantener el nivel. Que no es poco. Esto le pasa al restaurante El Raval en Elche. Situado en la  Plaza Mayor del Raval 9, un entorno muy agradable en pleno casco histórico ilicitano.

Con una amplia terraza en plena plaza, el interior ha sido reformado hace pocos meses, dándole un toque más moderno. Buena iluminación, mobiliario cómodo y con suficiente espacio para no estar amontonados, algo bien logrado en un espacio pequeño (no más de 25 personas).

La carta es bastante amplia para un local tan pequeño, con opciones para todos los gustos. Dos partes: con entradas frías y calientes, y otra parte con platos «clásicos» y «novedades». En esta ocasión, siendo 6 adultos, nos decantamos por platos al centro, como siempre, para probar cuantas más cosas mejor.

Empezamos con una cerveza Alhambra con una cortesía como debe ser: unas olivas aliñada acompañados de una especie de lomo de orza sobre una rebanada de pan crujiente.

Ensaladillas

Tras esto, sus «delicias de ensaladillas». Clásica, de merluza y «secreto». Muy buena calidad y sabor de todas. Acompañadas de unos colines y poco más. Una buena forma de empezar la cena.

El tataki de buey, uno de los mejores platos de la cena, si no el mejor. Acompañado de cuatro tipos distintos de aceite de la variedad arbequina aromatizado cada uno de forma diferente. Uno con cardamomo, otro con limón, otro con naranja, entre otras cosas. Junto a ellos, cinco tipos de sales. Un verdadero puntazo. Pedimos pan aparte simplemente para seguir disfrutando de estos aceites y sales.

Como tercer plato, sus bravas “my way”. Buenas de sabor, muy cremosas, pero para mi gusto les falta ser más cañeras. Si las llamas «bravas» tienen que tener un punto picante sí o sí.

El pulpo gratinado con ajo negro estaba bueno de sabor, pero muy duro. Fallo grave. No sé si sería esa partida de pulpo o es habitual, pero es algo a vigilar. Se acompañaba de una muselina de ajo negro, un parmentier de patata en la base del plato y una crema de pimiento rojo muy buena. Si cuidaran el punto del pulpo, otro gran plato.

La merluza con salsa mediterránea y langostinos realmente buena, aunque los sabores tan intensos se solapaban entre sí. La merluza y los langostinos por su lado, perfectos de sabor y punto de cocción. La salsa por otro lado, potente, contundente, para mojar pan. Pero cuando los juntabas, se mataban uno a otro y no los disfrutabas como cuando los probabas por separado. Equilibrando la potencia, otro platazo.

 

Realmente buenos los postres. Los panqueques con turrón espectaculares, acompañados de un par de macarons y un “pintalabios” comestible muy curioso. El brownie de chocolate blanco, enorme, caliente por dentro y frío por fuera, era otro espectáculo. Y, para colmo, tuvieron el detalle de servirnos un plato con diversos bombones de chocolate y gominolas. Un plato de esos que es difícil parar de comer.

Acompañamos la cena con agua, varias cervezas y un vino Albariño bastante interesante. La cuenta final quedó en unos estupendos 55€ por pareja. Una relación calidad/precio más que interesante para la calidad y cantidad que ofrecen.

Mención especial al servicio. Atento, amable, rápido, sin pausas innecesarias y siempre con una sonrisa. Sí, es lo básico, pero es tan poco habitual que se agradece cuando el nivel de profesionalización y formación llega a este punto. Por cierto, todo esto en un equipo de sala muy joven, lo que hace que mantenga viva la esperanza de encontrarme un servicio así en más sitios. El único fallo, no dar a probar el vino ni servirlo. En la juventud también está la inexperiencia. Pero eso se soluciona fácilmente. 

Por último, te sorprenderá la decoración de los platos. Por decirlo de alguna manera, llamativa. No soy partidario de los adornos excesivos en los platos, pero aquí lo hacen. Algunos con más sentido, otros con menos. Muchas veces menos es más. Y con la calidad de la cocina, no es necesario recargar demasiado la estética. Lo que es verdad es que usan una vajilla espectacular, por variada y original.

En resumen, restaurante de referencia en Elche gracias a sus méritos y su constancia. Cada vez que he estado han mantenido un nivel más que notable ofreciendo una carta dinámica e interesante. Si estás en el centro de Elche, debe ser una de tus primeras opciones.

Puntuación:

(AQUÍ LA EXPLICACIÓN DE LAS CATEGORÍAS)

Visibilidad Empresa: 6,2

Instalaciones/Ambiente: 8,2

Servicio: 8,1

Cocina:

  • General: 6,7
  • Postres: 8,5

Relación Calidad/Precio/Placer: 7,6

Nota media: 7,4

Pd: para mi hija pedimos una hamburguesa y nos sirvieron lo que veis en la foto. Sencillamente espectacular. Buena carne y buen pan, nuggets con mayonesa y ketchup, ensalada y unos chips de patata, entre otras cosas. Así sí. Enhorabuena por esta parte.