Bandarra en Alicante

La hostelería alicantina está llenándose peligrosamente de clones. Muchos locales haciendo todos lo mismo con más o menos éxito, con más o menos acierto, con más o menos calidad. Croquetas, hamburguesas, ensaladillas, ceviches, bravas… Todos tienen su receta maravillosa y que gusta a sus fieles. Ahora llega Bandarra en Alicante, en la calle Rafael Altamira, dándole una vuelta a esos platos y demostrando que se pueden hacer cosas distintas. Que todo te suene, pero que no sea lo habitual.

Como “Bar de Barra”, así se definen, no podías encontrarte otra cosa que una enorme barra que domina todo el local en su parte derecha. Taburetes altos para disfrutar de las preparaciones que montan al momento delante de ti, explicándote cada ingrediente y cada elaboración que contiene el plato elegido. Una pequeña barra continua, estrecha, en el otro lado, da opción a usarla de mesa auxiliar para bebida si vas en grupo. En definitiva, un bar. Sin comodidades pero tan dinámico y vivo como debe ser.

La carta que tiene es una sucesión de platos sin categorizar, con la idea del propietario y cocinero, Aitor Calatayud, de ser dinámica, cambiante y adaptada a los gustos del cliente. Sobre el papel, platos que puedes reconocer como concepto, pero que te sorprenderán en el resultado. La trayectoria formativa y profesional de Aitor son su mejor aval para dejarte llevar.

Croqueta de cocido

Por ejemplo, la croqueta de cocido versión Bandarra. Realmente no la considero croqueta, ya que recuerda vagamente el sabor, pero no llega a definirse como tal. Presentada en una esfera con una ventana para acceder al interior (impresionantes los soportes para todos los platos), se come con cuchara y recuerda a un buen cocido más que la croqueta. El toque de pan no recuerda al rebozado de la croqueta, pero está realmente buena y contundente.

 

Sardina marinada

Los lomos de sardina marinada, escalivada ahumada y crujiente de kataifi es una exquisitez. El fino sabor del pescado semicrudo, acompañado de las verduras ahumadas, junto con un aceite de albahaca dando frescor, se mezclan en la boca de forma espectacular. Los fideos de pasta kataifi aportan el crujiente. Ya te entra por los ojos cuando pasan los lomos de sardina por el soplete delante de ti. Cuando te lo metes en la boca, el conjunto te gana.

 

Patatas café París

Otra vuelta de tuerca son las patatas en dos cocciones con mousseline café París. La salsa, fruto de la fermentación de diferentes especias y hierbas, ligada con nata, es espectacular. Con un toque picante, sale de las habituales bravas para meterte en boca un choque de sabores distinto y que a cada comensal evocará un sabor. Naranja, curri, frutos secos, mantequilla… Creo que el plato cambiará con el momento en que se coma. Aunque lleva patatas, lo serviría añadiendo una cesta de pan al lado para mojar en la salsa que sobre.

 

El bocadillo de calamares es otro clásico de bar que aquí le dan otra vuelta, presentándolo en un pan mollete con reducción de cebolla y alioli cítrico. Montadito sencillo, que te recuerda a los buenos bocatas de calamares tan madrileños (se sirve en un típico azulejo capitalino).
Pero si quieres un montadito, no te pierdas el brioche de rabo de buey asado 16 horas. Prepárate a chuparte los dedos. Literalmente. Los chorretes de salsa te caerán por los lados ya que la suavidad y ternura de la carne no aguanta la crema. Cada bocado se deshará en la boca conforme lo estés saboreando. Imprescindible.

 

 

Suquet peix

Por último, otro platazo, el suquet de peix con rape, leche de coco, curry rojo y cilantro. La mezcla de ingredientes es magnífica, dejando un caldo trabado, lechoso, fresco, con sabor profundo. Los trozos de pescado, tiernos, acompañan el suquet que, para mí, es lo mejor del plato. Daría igual qué pescado le pongan. Platazo.

En cuanto a los postres, pocas opciones, aunque no les hace falta más. No es un bar un sitio de postres, pero lo resuelven de forma perfecta. La torrija de fartón con espuma de horchata tiene las dos cosas que más me gustan en el mundo dulce: la torrija y la horchata. La pena es que se queda a mitad camino de ambas. Son sabores muy difíciles de unir. Pero está bueno. Complicado equilibrio.
Pero la tarta de la abuela te vuelve al nivel de excelencia del local. Un bol con una crema de cacao que pinta el recipiente, mousse de galleta cubriendo el fondo, toffe salado y natillas, con unas galletas troceadas a última hora. Sencillamente perfecto. Para comerse un cubo. Postre goloso y, este sí, perfectamente equilibrado en sus ingredientes. Otro imprescindible.

Mención aparte merecen ciertos detalles. Desde la vajilla cambiante y original usada en cada plato, como la decoración transgresora de las paredes. Incluso a la hora de pedir la bebida te sorprenden. Además de vinos y cervezas (incluso artesanas como la nueva Postiguet), tienen los “cacharritos”. Tazas con distintas elaboraciones con alcoholes (ron, tequila, vodka o ginebra) que maceran e infusionan con distintos ingredientes ellos mismos. Un punto distinto para acompañar la comida.

El trabajo de sala, tras la barra como no podía ser de otra forma, lo dirige de forma magnífica Laura Córdoba. Todo camarero debería pasar a ver cómo trabaja. Explica, propone y aconseja, todo tras una sonrisa. Así da gusto. Se nota la formación en el CdT y su pasión por el trabajo. Su dinamismo y pasión son perfectos para un local de estas características.

En resumen, Bandarra en Alicante te da la opción de vivir algo diferente, tanto en los platos que propone como en el servicio que ofrece. La formación de Aitor en Hoffman (entre otras escuelas) y su trabajo en grandes restaurantes le ha dado el bagaje para que, desde la humildad, pueda presentar una oferta sólida y distinta. Si acompañas a profesionales impecables en sala, sólo puede y debe tener éxito. Pasar a conocer el concepto debe ser imprescindible si estás por el centro de Alicante. Merece mucho la pena la experiencia.

 

Puntuación: 

(AQUÍ LA EXPLICACIÓN DE LAS CATEGORÍAS)

Visibilidad Empresa: 7,5

Instalaciones/Ambiente: 7,2

Servicio: 8,1

Cocina:

  • General: 8,3
  • Postres: 7,4

Relación Calidad/Precio/Placer: 7,5

Nota media: 7,5

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