Restaurante Alfonso Mira en Aspe, consolidación y reinvención

La última edición (ya van por la 16) de los Encuentros Gastronómicos del restaurante Alfonso Mira de Aspe siempre han sido para mí un cúmulo de sensaciones, todas positivas. Y esas sensaciones van creciendo año a año. Ya es el cuarto año que las disfruto y cada año dan un pasito más, consolidándose como el mejor evento de la provincia y uno de los mejores a nivel nacional. Tras un mes, ya puedo escribir con perspectiva de lo que viví esa semana.

Restaurante Alfonso Mira en Aspe, consolidación y reinvenciónTengo la sensación de que el tope sólo se lo van a poner ellos. El éxito lo repiten año tras año pero esta vez se han superado en algo que es objetivo: el número de comensales asistentes. Repetir varios días con más de 300 personas en los salones es, sin duda, un pelotazo espectacular.

Creo que ningún otro evento va a conseguir traer 200 cocineros a cocinar en sus instalaciones en 16 años. A sumar tanto nivel profesional y humano. Da gusto ver grupos de cocineros que se abrazan y se emocionan juntos. Me encanta ver cómo se traen sus equipos, de cocina y de sala, y se fusionan con los de aquí, dando servicios perfectos.

Me queda la sensación de que la familia Mira ha llegado a un punto de madurez impresionante. La definición del perfecto trabajo en equipo. Alfonso en la cocina ha crecido de forma individual de modo exponencial desde que lo conozco hace cuatro años. Para mí, ahora mismo, uno de los mejores cocineros de la provincia (incluso sin tener en cuenta su afamado arroz con conejo y caracoles al sarmiento). Teo se ha convertido en un referente en el trabajo de sala. A sus enormes conocimientos se une una complicidad con su hermano que los convierten en algo único. Hacer un maridaje perfecto “sobre papel”, simplemente por lo que le transmite y conoce a su hermano, habla maravillas del nivel de ambos. Y por último, pero igual de importante, Ana Pérez como coordinadora y “conseguidora”. La relaciones públicas perfecta. La que con su trabajo en la sombra hace que todo salga impecable. Que todos nos sintamos como en casa.

La sensación de que muy poca gente puede poner un atún de 250kg encima de un escenario, explicarlo de forma perfecta por Ángeles Ruiz y hacer un menú inmejorable con partes del atún tan difíciles de conseguir como el morrillo, la parpatana o el corazón. Y todo para más de 200 comensales. Y todo con los tiempos perfectos. Y todo a un precio más que ajustado para la calidad y cantidad de comida ofrecida. Otro listón complicado de saltar para el año que viene. Ganas de ver cómo son capaces de sorprendernos.

No para de darme vueltas en la cabeza la sensación de que tendrán muy difícil mejorar la comida “de las estrellas”, donde reunieron a 7 Estrellas Michelín dando, cada uno, buena muestra de lo que son capaces. Imposible destacar platos, aunque destacaría el prepostre que nos plantó delante Rubén Álvarez. Un plato que nos dio un bofetón, nos espabiló después de todos los platos anteriores, nos dijo que disfrutáramos y, desde ese momento, nos faltó plato. No podíamos parar de comer. Arriesgó mucho, pero triunfó. Para mí, un genio.

En resumen, sensaciones más que positivas. Dos días que disfruté, pero han sido muchos más los que había para disfrutar, aprender y conocer otras cocinas. Ejemplo de cómo se tienen que hacer las cosas. La virtud de sumar desde el trabajo. Lo llevan tan interiorizado que han llegado a un punto de no retorno que cada año quieren superar. La admiración se me ha quedado corta. Ya son otras cosas las que siento con esta familia. Lo dicho: todo sensaciones. Todas positivas.

Y como la idea que tienen es no parar de crecer, hacen un cambio espectacular en la casa de toda la vida, pasando de ser un caserón antiguo y clásico a un moderno salón, con distintos espacios acompañado de unas cocinas espectaculares. Ahora ya no es sólo arroz con conejo y caracoles y gazpachos, entre otros platos clásicos. Ahora tienes varios menús degustación donde conocer de primera mano la cocina creativa y de producto local de Alfonso Mira.

Merece la pena acercarse a Aspe (25 minutos desde Alicante o 20 desde Elche no son nada) a conocer la nueva propuesta y dejarse ganar por un restaurante que está destinado a ser una referencia en la provincia de Alicante (si no lo es ya).

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