Muchas veces hacer lo fácil es lo que más nos cuesta. Queremos innovar en cocina y miramos e imitamos lo que, quizá, no debemos mirar e imitar. Nos da por hacer marinados de salmón. Tartar y tataki de atún que traen de muy lejos, que alimentan con millones de kilos de caballas y que nos pintan de rojo con remolacha. Y pagamos lo que nos pidan sin inmutarnos. Pero no nos fijamos en cocinas que tienen muchas cosas en común con nosotros y a las que podemos sacarle mucho jugo y, por supuesto, todo un abanico de sabores que nos resultan familiares.

Restaurante Mish MishEsto es lo que me ha pasado en el restaurante de comida libanesa Mish Mish, en la plaza San Cristóbal de Alicante. Como nos dijeron, recetas auténticas de la madre del propietario, algo suavizadas en cuanto a picantes para adaptarse a los gustos locales.

La cocina libanesa se basa mucho en frutas, verduras,  cereales y legumbres. Tiene muchos elementos que nos resultarán familiares como yogures y quesos, además de mucho uso de ingredientes como el pepino, la berenjena, los guisantes, las nueces, los tomates y el sésamo. Y todo aderezado con aceite de oliva. Es decir, Mediterráneo en estado puro. Algo que llevamos muy interiorizado y que no nos resultará extraño, a pesar de las muchas mezclas que hacen y que, en ocasiones, nos pueden resultar raras.

Con toda esta base, nos dejamos llevar por los consejos de Enrique, responsable de sala y un auténtico experto de la cocina libanesa, como no podía ser de otra forma, además de apasionado por su trabajo (¡Qué importante es transmitir en la sala de un restaurante!). Nos hizo sentir cómodos desde el primer momento, así que con total confianza dejamos que eligiera él los platos. Su elección fue un par de los menús que tienen en carta, por cierto, realmente económicos para la cantidad que comes (a partir de 12€). Compuestos de 3 aperitivos en pequeños cuencos individuales (llamados mezza), un plato principal y postre. Especialmente interesante es la opción de los aperitivos, seleccionados para que armonicen entre ellos por la intensidad de los sabores que incorporan y encuadrados en 10 opciones para todos los gustos. Ante una carta tan amplia y desconocida para el común de los comensales, que te ayuden en la elección facilita mucho las cosas.

Respecto a lo que comimos, sería complicado recordar todos los ingredientes, pero sí que recuerdo sensaciones, sabores y algunos platos. El hummus tradicional está especialmente sabroso, no como esas pastas insulsas a las que estamos acostumbrados. Si pides el que añade cordero (hummus shawarma), el sabor se dispara. Las hojas de parra rellenas de arroz, hierbabuena y melaza de granada, con muchos matices cítricos, son excelentes. Así como la ensalada mishmish, con aguacate, tomate, queso, sémola y remolacha. Como plato principal probamos un par bien distintos. Por un lado el kuzzi, un pastel relleno de arroz, carne picada, guisantes y piñones, acompañado de ensalada de yogurt. Por otro el fattah de berenjena, con yogurt y pan frito. No nos los pudimos terminar, ya que en este punto la cantidad de comida servida era realmente importante, pero estaban realmente buenos. Además de todo esto, tienen pescados y opciones de carnes a la brasa. También, como se puede intuir, opciones vegetarianas para todos los gustos. En definitiva, un concepto que gustará a cualquier comensal.

Pero si hablamos de concepto, hay que hablar del local en su conjunto. Abierto desde la hora del desayuno hasta bien entrada la noche. Puedes tomar un smoothie y tostada por la mañana, comer, disfrutar de un té por la tarde en su tetería independiente del restaurante (tiene reservados realmente bonitos y tranquilos) o pedir una cachimba. Hasta llegar a la cena y disfrutar de alguna copa. De nuevo, como en la carta, opciones amplias para todos los gustos.

En definitiva, un local diferente, con la cocina mediterránea como elemento básico, donde te podrás dejar sorprender por mezclas que no te imaginas pero que te resultarán conocidas. Ve sin miedo y déjate llevar.

Artículo original publicado en la edición en papel del Diario La Verdad de Alicante/Elche el domingo 4 de septiembre de 2016: