Buena parte de la vida está llena de caprichos y de momentos. Y hoy, como no podía ser de otra forma, la historia va de eso, del Restaurante El Capricho de Raquel y de su nuevo local Moments. El primero surge del capricho de alguien de Soria criada en Aragón por montar un restaurante en Urbanova allá por 1993, en un momento donde poco más podía hacer que esperar a que se desarrollara este enclave veraniego alicantino para llenar su restaurante de clientes. El segundo nace de la valentía de los hijos, que ven el potencial de un local y hacen algo totalmente distinto a lo que hay por la zona, cocina a la brasa a pie de playa (algo tan veraniego pero tan difícil de encontrar en un restaurante).

Capricho y Moments La VerdadPero vamos por partes, porque ambos merecen una parada, cada uno para una cosa. En El Capricho de Raquel podemos disfrutar de una terraza interior, algo calurosa los días que no corre el aire, pero agradable. El interior, mucho más recomendable para mi gusto, mantiene una decoración sencilla, bien iluminada, con amplitud y algún reservado más que interesante. Mención aparte merece la bodega climatizada, con paredes de cristal, donde entrar con Sergio y dejarte llevar por sus consejos es imprescindible. Déjate orientar por él, te hará alguna pregunta sobre tus gustos y seguramente acertará en el consejo.

La carta es amplia, desde entrantes fríos y calientes, ensaladas, carnes, pescados y mariscos, y la estrella del local, los arroces, con todos los clásicos de la zona, como tiene que ser. Pero si quieres acertar, elije los menús que cambian cada mes. Relación calidad precio muy interesante.

Pero hoy quería centrarme más en esos momentos comentados anteriormente. Como dicen en su nuevo local “cuando alguien nos dedica su tiempo, nos está dedicando lo único que no se recuperará jamás… y es que la vida son… Moments”. Punto cursi, pero algo real cuando conoces a la gente que gestiona este nuevo local en pleno paseo de Urbanova. La inquietud, las ganas, la dedicación, el saber trabajar y cómo trabajar en hostelería (seguro que la formación de la mano de GastroUniversia y Oscar Carrión tiene mucho que ver) y la ilusión por sacar un proyecto adelante se ven en los ojos de Sergio cuando hablas con él.

Porque hay que tener todos esos valores para tener los huevos de montar el local que han montado. Enorme, a pie de playa en el renovado paseo de Urbanova, con una terraza amplia y un local más grande todavía. Con mesas elegantes e imponentes, grandes espejos, rincones realmente espectaculares (el reservado del fondo es de los más bonitos que he visto últimamente). Algún ajuste por hacer, como el excesivo volumen de la música, pero que se solventará cuando la instalación de sonido se haga extensiva a la terraza. Detalle para mejorar, pero lógico en los comienzos de un local.

La seguridad en lo que hacen les lleva a comprar dos hornos Josper (mezcla de parrilla y horno con carbón vegetal) y basar casi toda la carta en ellos. Desde los aperitivos hasta las carnes, incluso los postres. Verduras y mejillones a la brasa, hamburguesas, carnes y pescados. Todo pasado por el calor y el aroma del carbón. Recomendar tres platos: una coca finísima y crujiente a la brasa, con pollo, manzana y alioli de queso azul; un conejo a la brasa impresionante, tierno y sabroso; y un gofre (sí, también a la brasa) con helado de dulce de leche, lima y caramelo. El toque ahumado mezclado con el dulzor del helado y los puntos de frescor en la ralladura de lima me encantó.

En definitiva, caprichos, momentos, ganas, decisión, todo alrededor de una familia con las cosas muy claras. Si pasas el día en Urbanova, un buen plan puede ser comer de capricho y cenar de momentos… O al revés. La idea es que no te los pierdas.

Artículo original publicado en la edición de papel del diario La Verdad y Las Provincias el domingo 16 de agosto de 2015

– En La Verdad: «Caprichos y momentos en Urbanova«

– En Las Provincias: «Caprichos y momentos en Urbanova»