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Ciertos negocios de hostelería tienen ese aroma de tradición, constancia y trabajo bien hecho que tanto nos gusta cuando comemos de forma habitual fuera de casa. Cansados de negocios planos, sin novedades, sin ofrecer nada diferenciador con el de enfrente y con unos aires desagradables de cadena de producción, te alegras cada vez que visitas un local distinto. Lo llamativo es que no existen muchos negocios así. Y los pocos que existen son conocidos por muchos, pero no muy recomendados, como si al compartirlos te los quitaran.

Esta vez nos vamos a unos de esos locales diferentes. En la playa, junto a un paseo marítimo como es el de Urbanova en Alicante, con el mar de fondo y una enorme extensión de arena (muy bien cuidada, por cierto), punto de encuentro de los amantes de los deportes náuticos relacionados con el viento. Hoy vamos a comer cocina italo-francesa en la pizzería Pronvenzal.

Pizzería Provenzal en Urbanova, disfrutando 40 añosLocal que hace un par de fines de semana cumplió ¡40 años! Desde 1975. Simplemente piensa qué restaurante conoces con esta historia. Es más, piensa un restaurante que haya pertenecido a la misma familia durante todo ese periodo: fundado por Michel y Laura Fabrizio, provenientes, creo recordar, de Marsella, hoy continúan el trabajo sus hijos. Complicado, ¿verdad? Imagina también lo que era Urbanova en aquella época. Nada parecido a lo que es hoy en día. Apenas unos pocos edificios comunicados por una carretera sin asfaltar ni iluminar junto a un saladar infestado de mosquitos. Pues esta pizzería sigue ahí, aguantando el tirón y siendo un referente en la zona. Admirable la convicción de sus fundadores en su trabajo y el amor por esta tierra.

Mi recomendación es que intentes coger mesa en la terraza que da al paseo. Tiene cierto riesgo, pero merece la pena. Si tienes mala suerte y te toca un día con fuerte viento, no podrás disfrutar plenamente de la terraza. Pero si tienes suerte y sale un día de los habituales en la zona, podrás disfrutar de una comida o cena muy agradable, disfrutando tanto del mar como del ajetreo de la gente por el paseo. El interior se queda en la tradición, algo rancia ya, debido a los pocos cambios que ha habido desde su apertura. Sin duda le vendría de perlas un buen lavado de cara. Destacar algo que se ha puesto de moda últimamente en muchos restaurantes, pero que aquí es normal desde hace años: una cocina visible al fondo donde puedes ver parte de la elaboración de las pizzas.

Por último, es uno de esos locales que recuerdas por alguno de sus platos. Un paté de campaña al Oporto hecho por ellos realmente bueno. Los mejillones al horno, con una picada de ajo y perejil, dejan un caldito en la bandeja para saltarte el protocolo más estricto con el pan. Siempre saben a poco. Imprescindibles. Y como referencia en cuanto a pizza, muy recomendable la Niza, con queso Emmental, queso de cabra y, de nuevo, un aliño de ajo y perejil. Te acordarás del ajo toda la tarde, pero ese punto picante del ajo con la cremosidad de los quesos es para recordar. Tengo pendiente poner a prueba la buena fama de sus carnes. Todo llegará. Espero poder disfrutarla otros 40 años más. Por lo menos.

Artículo original publicado en la edición en papel del periódico La Verdad y Las Provincias el domingo 19 de julio de 2015:

– En La Verdad: «Disfrutando 40 años y a por otros«

– En Las Provincias: «Disfrutando 40 años y a por otros«