Hoy os cuento mi experiencia en otro de esos sitios que no pillan a mano nunca, cerca de nada (salvo de unas calas bajo el faro de Santa Pola muy interesantes), que siempre hay que ir a propósito y que, por tanto, necesitan ofrecer algo diferente y de calidad a un precio que merezca la pena ir hasta allí. Y la mayoría de estas condiciones las reúne la pizzería Parmigiana en Santa Pola.

Apartada de lo que es el núcleo urbano, en la zona de Santa Pola del Este, se sitúa una pizzería muy interesante, histórica por el tiempo que lleva abierta (desde 1990), en una zona rodeada de urbanizaciones. Un local con un espacio interior no muy amplio, pero con una terraza que suple esa falta de espacio. Bastante grande y en varias alturas, en su mayor parte cubierta de toldos y enredaderas, que le dan un toque diferente. Aunque esa diferencia tiene sus puntos negativos: mala circulación de aire, condensación de humedad y ciertos “acompañantes” que se vienen arriba ante tanta vegetación, luces y olor a comida. Todo controlado si te centras en el plato 😉 Lo que sí tendrían que controlar es la afluencia de gatos que van pasando entre las piernas de los comensales. Algo antihigiénico e incómodo. Pero muchas veces provocado por los propios clientes que les dan de comer. Algo que deben corregir. En definitiva, intenta comer dentro si eres caluroso o no te gustan ni los bichitos revoloteando ni los gatos paseando entre tus piernas mirándote con cara de pena.

La carta es amplia. Enorme, tanto de tamaño como por número de platos. Una buena lista de entradas, pasta de todo tipo (fresca y al horno) a combinar con un buen número de salsas si no te convence la que viene predeterminada en el plato. Más de 20 pizzas distintas, alguna de ellas bastante original. Carnes, pescados (no en carta, hay que preguntar al camarero) y postres habituales para este tipo de establecimientos.

Así que viendo todas las posibilidades, decidimos pedir de aperitivo algún plato a compartir al centro y platos individuales. Error por nuestra parte: las pizzas son grandes y los platos de pasta más todavía. Quizá compartir algún plato hubiera sido más apropiado para la calidad de nuestro sueño posterior.

Pizzería La Parmigiana en Santa PolaEmpezamos con un plato de parmesano, chorizo italiano y tomates secos en aceite. Nos pusieron este plato porque no les quedaba mortadela y creo que salimos ganando. El queso parmesano espectacular, tierno, cremoso, sin ser tan curado como los que estamos acostumbrados aquí y sin ese toque picante tan habitual. El chorizo, de sabor intenso, picante, bastante potente para quien no le guste. Pero lo que estaba tremendo era el tomate seco. Hecho por ellos mismos, los mejores que he probado. Para comerse un bote entero y acompañarlos con cualquier cosa.

Pizzería La Parmigiana en Santa PolaPizzería La ParmigianaSeguimos con una tabla mixta de patés y quesos. Sin nada que destacar, salvo un muy buen paté de campaña (y esa manía de poner mermelada). Y terminamos los entrantes con un formaccio al cartoccio, queso fresco, tipo mozzarella, envuelto en papel de aluminio, acompañado de cebolla, pimiento y olivas negras, y cocinado en el horno. Textura cremosa, las verduras aportaban un toque interesante aunque, para los que somos queseros como yo, le faltaba potencia de sabor al conjunto.

Pizzería La Parmigiana en Santa PolaPizzería La Parmigiana en Santa PolaComo plato principal yo me pedí unos muy buenos espaguetis con pulpo y pesto. Combinación que no había probado, pero que me pareció muy buena. Los trozos de pulpo más gruesos quedaron un poco duros, pero el conjunto era más que aceptable. Plato enorme que no pude acabarme. Otro plato que probé y que me resultó especialmente bueno fue la pizza rústica con sobrasada, morcilla, rúcula y tomate cherry. Como os podéis imaginar, una bomba. Pero muy buena, con una sobrasada suave y cremosa, fundida, acompañada de la morcilla en pequeños trozos para que no se hiciera excesivamente pesada.

Pizzería La Parmigiana en Santa PolaAcabamos la cena, a punto de reventar por la cantidad, pidiendo un tiramisú para compartir entre cuatro adultos y una niña. Tamaño, de nuevo, enorme. Para mi gusto, excesiva crema (me gusta con más cantidad de bizcocho), pero estaba bastante bueno de sabor, así que para gustos los colores.

Destacar de manera especial el servicio. Sin ser excesivamente rápido, sí que fue atento. Pero lo que nos ganó fue la forma de aconsejarnos, orientarnos y resolver las dudas que teníamos. Ante el problema de la falta de mortadela y nuestro respingo (porque nos apetecía), solucionó el problema rápidamente dándonos otra opción. Un camarero que conoce la carta y que se gana al cliente generando confianza desde el primer momento. Muchos tendrían que aprender.

Acompañamos la comida de varias botellas de agua, alguna cerveza y una botella de Lambrusco tinto del que no recuerdo el nombre. Pero como todos estos vinos, una opción que entra bien tomado frío. Sin más. La cuenta final quedó en 23€ por cabeza. Precio más que interesante, teniendo en cuenta que nos sobró, por lo menos, un plato, con lo que podía haber sido más barato.

En resumen, la pizzería Parmigiana en Santa Pola del este es un local de muy buena calidad en sus productos y que sirve una cantidad en los platos más que interesante. Para buenos comientes o para pedir platos a compartir (incluso los principales) y disfrutar de una carta muy amplia. Sin duda, para repetir.

Puntuación:

(Aquí la explicación de las categorías)

Visibilidad Empresa: 6

Instalaciones/Ambiente: 5,2

Servicio: 8,1

Cocina:

  • General: 7,2
  • Postres: 6,2

Relación Calidad/Precio/Placer: 7,5

Nota media: 6,9