Misteri d’Anna, una joya escondida en el campo de Elche

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Muchas veces tienes auténticas joyas delante y no te das cuenta lo buenas que son hasta que las conoces. Me ha pasado con el Misteri D’Anna, una joya escondida en el campo de Elche, en el camino viejo de Crevillente, entre chalets y zonas verdes. Sitio tan curioso como arriesgado para montar un restaurante.

Porque tener un restaurante que es el segundo mejor valorado de Elche en TripAdvisor es todo un lujo (con todo lo que se pueda estar de acuerdo o no con esta plataforma). La duda me surge al pensar qué sería de él si estuviera en el centro de la ciudad. ¿Perdería el encanto? ¿Sería más conocido? ¿Trabajaría igual? A saber. El caso es que donde están ofrecen una cocina tradicional, con pocos alardes de creatividad, sencilla y con productos de muy buena calidad, llegando a una ejecución en los platos casi perfecta.

Misteri d'Anna, una joya escondida en el campo de ElchePorque creo que el mérito se basa en tenerlo todo controlado. Desde un servicio muy profesional, elegante, cercano, pasando por una carta cuidada y enfocada casi en su totalidad a varias opciones de menú cerradas. Siendo estas opciones la mejor elección para disfrutar de lo que puede dar de sí la cocina. Interesante el menú de mercado que están dándole forma y que ya ofrecen para ver la opinión del cliente. Razón para volver y probarlo.

Así, entre los tres menús a elegir (de 22€, 36€ y 45€), nos decantamos por el intermedio, con cuatro aperitivos, un principal, postre y la bebida que quisiéramos. Gran precio para lo comido. Empezaron a desfilar platos, como el aperitivo de la casa, quizá el más flojo, que consistía en un milhojas de foie, queso fresco y membrillo. Aún estando bueno, era prescindible, ya que se quedaba a mitad camino de todo: ni foie, ni queso fresco, ni membrillo. La excepción al resto de la cena.

Un gran carpaccio de ternera, con lascas de parmesano y ensalada, quizá con exceso de vinagre, daba comienzo al festival. Una coca con jamón serrano, tomate y setas salteadas con trufa de sabor intenso en todos los ingredientes, dejándote un aroma a trufa final realmente espectacular. Y terminabas con un tremendo dado de bonito, que a pesar de estar excesivamente hecho para mi gusto, estaba sorprendentemente jugoso y tierno. El toque dulce de la crema de boniato que lo acompañaba armonizaba de lujo con el punto salino del pescado.

En los principales, siendo cena y para que no fuera una digestión muy pesada, nos decantamos por seguir con pescado. Rodaballo y merluza de pincho las opciones. Punto perfecto, sabor  espectacular. De nuevo ejecución de 10. Y los postres, un arroz con leche con naranja confitada y una torrija de pan brioche realmente espectacular. Melosa, de cuchara, de las que se deshacen en la boca y te la llenan de sabor. Todo lo acompañamos de un vino tinto Bruma del Estrecho Marín. Un monastrell de Jumilla realmente interesante.

En definitiva, restaurante que no deja dudas. Ambiente clásico en el servicio, en la atención, en la decoración y en el entorno: un chalet adaptado como restaurante donde las habitaciones hacen las veces casi de reservados. Ritmo perfecto en los platos, ejecución perfecta en cada elaboración. Sitio para repetir, quizá también para dejarte llevar y disfrutar. Antes desconocido para mí, una referencia en Elche desde ahora. Volveré. Y muchas veces.

MERLUZA DE PINCHO

Se llama así a la merluza que es pescada con anzuelo (no la que se cocina en un pincho como dijo una concursante del perdido MasterChef), de mayor calidad ya que no recibe los golpes y el trasiego de las merluzas pescadas en redes. Carne firme y sabrosa que podrás distinguir también por mantener las escamas. Es, sin duda, uno de los mejores pescados que podemos encontrar en el mercado.

Artículo original publicado en el periódico La Verdad el domingo 31 de mayo de 2015:

En La Verdad: “Una joya escondida en el campo de Elche

En Las Provincias: “Una joya escondida en el campo de Elche

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