Hoy toca una receta sencilla de pollo, con un ingrediente algo particular. Se trata de un pollo guisado con melagre balsámico, acompañado de panceta ibérica y dátiles. Y la pregunta será, ¿qué es el melagre? Pues un vinagre que me hizo descubrir en Jalón el gran David Ariza y que en la visita que hice a su restaurante compré en una tienda cercana (dos botellas, una de melagre normal y otra de melagre balsámico). No es más que un vinagre de miel, con esta variación última de tipo balsámico, del estilo del famoso vinagre de Módena, que está hecho con miel y frutas rojas que se maceran en una barrica de vino (por lo que creo recordar que me explicó David). Por cierto, lo podéis comprar también en la web de L’Abella miel.

Es una receta que he adaptado de la que colgó en su blog Mikel Iturriaga con vinagre de Módena (pollo guisado con vinagre) y  que él adaptó de otra receta del blog Bon Appétit (Vinegar-Braised Chiken and onions). Así que sustituyendo el melagre por vinagre de Módena la podéis hacer igual.

Pollo guisado con melagreIngredientes para 4-5 personas:

  • 4 muslos y contramulos de pollo
  • 200 gr de panceta ibérica
  • 2 cebollas medianas
  • 200 ml de melagre
  • 200 ml de vinagre de manzana
  • 200 ml de vino tinto
  • 200 ml de caldo de pollo
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta

Elaboración:

El pollo simplemente lo debemos tener partido en dos trozos, por un lado los muslos y por otro los contramuslos, ambos con piel. En la misma cazuela en la que vayamos a hacer el guiso, que sea amplia para que quepan los 8 trozos de pollo, ponemos la panceta cortada en dados de casi un centímetro de grosor y la doramos bien. Cuando la tengamos tostadita, la sacamos y reservamos. Dejamos la grasa que suelte.

Salpimentamos la carne y doramos por todas sus caras en la grasa que ha soltado la panceta, hasta que quede de un color marrón oscuro. Apartamos.

Cortamos la cebolla y la añadimos a la grasa que nos queda para pocharla, hasta que empiece a coger un color marrón claro. Cuando ya esté hecha, añadimos el pollo, la panceta y todos los líquidos. Debemos cubrir el pollo, por lo que si hace falta más líquido del indicado podemos añadir agua. Hay que tener en cuenta que con los vinagres y el vino, la salsa resultante es potente, intensa de sabor y quizá no guste a todo el mundo, por lo que podemos rebajar esa potencia modificando las cantidades y subiendo la de caldo de pollo y/o añadiendo más agua.

Dejamos cocer a fuego lento durante 40 minutos aproximadamente. En ese momento, si no nos gusta encontrarnos los trozos de cebolla en la salsa, podemos sacar el pollo y la panceta y pasarla por un chino o triturarla bien. Volvemos a añadir lo que hemos sacado e incluimos los dátiles deshuesados y sin piel. Dejamos hervir suavemente 15 minutos más.

Y tendremos la receta terminada. La caramelización de los vinagres nos debe haber ayudado a “engordar” la salsa. Si no es así, la podemos dejar hervir un rato más sin el pollo, la panceta y los dátiles para que espese.

En definitiva, la receta de pollo guisado con melagre es sencilla y de sabor intenso. Os recomiendo no añadir mucha salsa en el plato y poner una salsera aparte para quien quiera añadirse más. Como os digo, es un sabor fuerte que quizá no guste a todo el mundo, pero que a mí me encantó. Como siempre, si se os ocurre alguna variación, no dudes en contármela.

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