El restaurante El Palé en Alicante hace honor a su nombre nada más sentarte: las mesas son palés de madera acondicionados como tales, dándole un toque entre divertido y original que me gustó mucho. Situado en la calle San Fernando 8, entre el Ayuntamiento y el puerto, bien decorado, con cuadros que se vendían (una costumbre que me parece muy acertada y que debería ser más habitual). El local es pequeño, pero tampoco pueden servir a un gran número de personas ya que la cocina es minúscula tras la barra. Siempre me despiertan mucha simpatía y admiración este tipo de sitios. Cartas cortas, conscientes de sus limitaciones en cuanto a personal y espacio, pero capaces de hacer cosas de un mérito tremendo con esos pocos medios.

Así que elegimos una buena parte de la carte que figura en la pared del local. Empezamos con unas patatas con mojos. Unas patatitas nuevas perfectamente cocidas en agua y sal, dándoles el punto justo. Acompañadas de un mojo verde y otro rojo con un punto picante bastante potente en el segundo caso. La única pega, la complicación para mojar la patata, ya que tenías que acabar sirviéndote la salsa en el plato. Sencillas y muy buenas.

En cuanto a la “especialidad” según indican en su pizarra/carta de la pared, son los ahumados. Pedimos la llamada “un poco de todos”, donde aparecía salmón, emperador, presa ibérica y magret de pato. Todos magníficos, ahumados cada uno de forma distinta. El emperador con olivo, las carnes con roble y el salmón con hierbabuena (puede haber algún error, porque escribo de memoria y cada tipo iba ahumado de forma distinta). Sutiles matices en el ahumado aunque prácticamente tapados por el buen sabor de cada pieza, que se acompañaba simplemente de un buen aceite de oliva. Un acierto, aunque para cinco que comíamos, me pareció escaso (culpa nuestra por no pedir más). Quizá sería interesante que indicaran cierto orden para comerlo, ya que acabas mezclando tantos sabores que pierdes la coherencia y, lo que es más importante, la claridad de sabor.

Así llegamos a las tostas que, al ser cinco comensales, y haber cinco en carta, pedimos una de cada. Todas sobre un pan recién tostado bastante aceptable. Una de sardinas ahumadas, aguacate y tomate seco, para mi gusto, la mejor. Una sardina con la única cocción del ahumado, acompañada por el frescor del aguacate y el punto del tomate seco.  Otra de salmón marinado sobre hinojo y granos de mostaza, sencilla, acompañado de un fuerte sabor a sésamo (creo que en aceite, porque no se veía), que mataba demasiado el sabor del conjunto. La tercera de roast beef con reducción de Perrins, perfecta unión de esta salsa con la carne de vaca, así que el conjunto quedaba muy bueno. La carne iba sobre una capa de germinados que aportaba frescor al conjunto. Para seguir con la carne llegó una de cecina de león con parmesano, de nuevo una tosta sencilla y de sabores bien definidos. La potencia de la cecina, muy tierna, casa perfectamente con el queso. Y por último una de sobrasada con miel, una mezcla que me encanta, la sobrasada tostadita acompañada del dulzor de la miel. En este caso la sobrasada tenía también un punto picante que le daba “vidilla” al conjunto.

También pedimos la tapa del concurso Bocados de Autor (que ganó ayer el segundo premio a del público, ¡enhorabuena!) y que no dejaba de ser una versión en montadito de la tosta de roast beef. Muy buena, pero no sorprende si has probado la tosta anteriormente. Y a mi hija le pedimos un crepe de quesos añadiéndole jamón pero no lo llevaba, pero que se comió estupendamente, así que estaría bueno J

Para terminar, de postre pedimos un cremoso de queso de cabra y arándanos y un coulant de chocolate, ambos para compartir. El primero demasiado denso, el sabor y la potencia del queso casi se comían cualquier otro sabor (incluida la miel que adornaba el plato). Muy pesado para un postre, debería aligerarse o reducir mucho de tamaño. El segundo, bueno de sabor, aunque me pareció que hicieron una pequeña trampa, que fue rellenar el interior del coulant con el chocolate fundido (de otra manera es complicado sacar un coulant caliente en menos de 5 minutos como fue el caso). De todas formas, de sabor muy bueno. Recomendable.

Todo lo acompañamos de agua y un par de cervezas artesanas Sierra Gelada. Muy destacable la selección de cervezas artesanas que tienen, punto diferenciador con la mayoría de los locales hoy en día y que debería ser mucho más habitual. Además, pedimos una botella de Peña Cadiella, de Vins del Comtat, un vino estupendo, para no fallar.

El servicio fue bueno en todo momento, aunque conforme se llena el local se ralentiza todo un poco, por lo comentado anteriormente de la cocina, realmente pequeña, y ser poca gente trabajando. De todas formas, al llegar de los primeros, cenamos a un ritmo más que aceptable.

Toda la cena quedó en una cuenta de 17€ por cabeza. Realmente un precio estupendo para la cantidad que cenamos, lo que hace que sea un sitio muy recomendable para picar algo informal, sin complicaciones, pero con un muy buen producto tanto en la calidad como en la elaboración. Repetiré seguro.

Ambiente: 6

Servicio:  6

Cocina: 7

Postre: 6

Relación calidad-precio: 8

Nota media:  6,6

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