Una receta extremadamente sencilla y muy resultona, para quedar bien presentada como un primer plato o como plato a compartir. Admite infinidad de variaciones. Si te gusta, es interesante la mezcla dulce-salado, siempre con cuidado de no pasarnos de dulce ya que la berenjena tiende a ese sabor.Receta: Milhoja de berenjena, dátil, queso y jamón

Ingredientes:

  • Berenjena
  • Queso de cabra
  • Jamón serrano en lonchas
  • Dátiles
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Azúcar moreno

Vinagreta de granada:

  • Una granada
  • Aceite de oliva
  • Vinagre de manzana (u otro vinagre suave)
  • Sal

Elaboración:

Cortamos la berenjena en lonchas de aproximadamente medio centímetro de grosor y las ponemos con un poco de sal en un colador para que pierda algo de agua y parte de su amargor durante una hora más o menos.

Una vez ha pasado este tiempo, pasamos las láminas de berenjena por una plancha o sartén para que se doren un poco por ambas partes. Este paso ayuda a no tenerlas tanto tiempo en el horno, además de darle un gusto tostado interesante.

El queso de cabra, si es en rulo (que es el más cómodo), lo cortamos también en rodajas algo más finas que la berenjena (es de un sabor potente y no queremos que mate el del resto de ingredientes). Los dátiles los deshuesamos, los pelamos y los partimos por la mitad a lo largo. Y el jamón serrano lo cortamos con unas tijeras para que no queden trozos grandes.

Cuando tengamos todas las láminas de berenjena hechas y el resto de ingredientes preparados, simplemente quedará montar el milhojas alternando los ingredientes. En mi caso, usando un anillo de emplatar, puse (de abajo a arriba): berenjena, jamón, berenjena, queso, berenjena, dátiles, berenjena. Como se suele decir, el orden de los factores no altera el producto.

Sólo nos queda meterla en el horno durante 20 minutos a 180ºC, con un ligero chorrito de aceite por encima. Cuando la saquemos, si disponemos de soplete, podemos espolvorearla con un poco de azúcar moreno y caramelizarla (si no tenemos soplete, se le puede poner un poco de azúcar moreno antes de meterla en el horno).

En este caso, la acompañé con una vinagreta de granada. Se parte una granada por la mitad y se usa una parte para hacer zumo (con un exprimidor de mano como si se tratara de una naranja) y se sacan los granos de la segunda mitad. El zumo de granada se mezcla con un poco de aceite de oliva virgen extra y un chorrito de vinagre de manzana, además de un pellizco de sal. A la hora de servir, se le añaden los granos de granada a la preparación anterior.

Como decía, receta sencilla, muy ilicitana (berenjena, dátiles, granada y el queso Caprillice de Lácteos Segarra) y para quedar muy bien en muy poco tiempo.