Hoy toca una receta sencilla de verdad, muy al estilo de Falsarius Chef (muy recomendable la visita a su blog), es decir, coger un par de botes/latas, algo que te quede en la nevera y apañarte una cena la mar de resultona. Así que como para demostrar que es fácil, lo mejor es que lo veáis, vamos al lío.

Ensalada garbanzos con pulpo y tomate secoIngredientes para 2 personas:

  • 300 gr de garbanzos cocidos (lo más fácil, de lata, pero buenos)
  • 6 tomates secos en aceite
  • 2 patas de pulpo cocido
  • Aceite de oliva virgen
  • Sal en escamas
  • Pimentón dulce
  • Opcional para acompañar: Dulce de guindilla (en este caso, usé el de la marca TomaChaf, realmente bueno).

Elaboración:

La única elaboración y en lo que mancharás algo es en hacer el pulpo, porque por vergüenza torera y no limitarme a juntar ingredientes, me dio por darle un toque de sartén para que no quedara frío. Además, el punto tostado le va muy bien al resto de ingredientes. Así que en una sartén bien caliente, con unas gotas de aceite de oliva, se doran las patas de pulpo hasta que empiecen a tostarse por fuera (pero sin llegar a quemarse). Una vez hechas, se sacan, se cortan en dados pequeños, y se reserva.

Mientras se van haciendo las patas de pulpo, ponemos a escurrir los garbanzos, cortamos en trocitos o en tiras pequeñas los tomates secos y reservamos igualmente.

Y sólo queda montar. Mezclamos en un bol los garbanzos, los tomates y el pulpo (reservamos unas rodajitas de pulpo para decorar por encima) y le añadimos unas escamas de sal. Con la grasa del pulpo y el aceite que le puedan quedar a los tomates es suficiente, pero si quiere le puedes añadir un poco más en este punto.

Lo emplatamos como más nos guste, dejando las rodajas reservadas de pulpo para la parte superior del plato y espolvoreando con un poco de pimentón. También le puedes poner unas gotas de un buen aceite de oliva virgen extra y unas escamas de sal. En mi caso usé unos aros para emplatar aunque, como veis, se me empezaron a desmontar al poco de poner el plato. Así que complicaciones las justas.

Como acompañamiento, le puse el dulce de guindilla que he nombrado arriba. Lo compré en la visita a la Almazara el Tendre que ya os conté (aquí) y pertenece a la empresa Tomachaf, una empresa ilicitana que borda las conservas (muy fan de sus tomates secos y de las pipes i carasses). Este dulce de guindilla le aporta al plato un punto dulzón además del picante de la guindilla que queda muy bien en boca.

Así que el que no se hace una cena rápida es porque no quiere, porque esta es fácil y original. Contadme por Facebook o Twitter si le hacéis alguna variante 😉