El pasado sábado asistí a una cena-maridaje organizada en el Restaurante La Taula del hotel Milenio (del grupo Huerto del Cura), de la mano de la bodega de referencia en Elche, Bodegas Faelo, que servía como presentación de sus cuatro vinos, sobre todo de La Dama, un tinto que ha cambiado de imagen y sigue evolucionando de forma muy positiva desde que Jaime Soto, enólogo de la bodega, ha cogido las riendas de la misma.

Este tipo de eventos, como comenté con Miguel Angel Garri, el impresionante sumiller que llevo la batuta en la parte de los vinos, sirve para darnos cuenta de la calidad de los productos en Elche, tanto en sus vinos como en ciertas cocinas. No deja de ser un marco perfecto para su puesta en valor.

Así, en el amplio salón del restaurante La Taula, con la elegancia que le caracteriza, aunque algo escasos de luz para mi gusto (y para apreciar con la vista los matices del vino), comenzamos la cena. En primer lugar, unas milhojas de tomate confitado, queso de cabra y bacalao ahumado con vinegreta de granadas, donde el equilibrio era lo principal. No destacaba ningún ingrediente y todos estaban perfectamente integrados. Suavidad y equilibrio perfectamente conseguido. El plato se maridó con el vino blanco L’Alba del Mar, un blanco exclusivamente de Chardonnay con 4 meses en barrica, que servido bien fresquito hizo su trabajo perfectamente gracias a su intensidad como acompañamiento del tomate y bacalao.

Bodegas Faelo en Restaurante La Taula en ElcheTras este entrante, nos pusieron una suprema de merluza a la sidra con puré de patatas al pimentón y cebolletas caramelizadas, algo seca para mi gusto, que soy de pescado muy poco hecho, pero de muy buen sabor. De nuevo mucha suavidad en los acompañamientos, para darle protagonismos a la merluza. Se acompañó del vino rosado L’Alba de Faelo, a partir sólo de uva Syrah, quizá el vino más flojo, pero no soy muy amante de los vinos rosados, así que es lógica mi falta de entusiasmo con éste.

Como plato fuerte llegó la tira de «novilla» asada a la parrilla marinada en salsa teriyaki y quinoa con brócoli y menta, de sabor realmente bueno conseguido gracias al marinado, aunque las partes más delgadas de la carne se quedaban algo secas y duras, no así las zonas más gruesas donde se había conseguido el punto perfecto de cocción. La guarnición de la quinoa le daba un toque distinto y original, siendo un acompañamiento muy original. En este caso lo maridamos con el que para mi gusto es un gran vino, el tinto La Dama. Un vino con Cabernet Sauvignon, Monastrell y Petit Verdot. Mi impresión es que fue mejorando conforme se abría en la copa, quedando un vino realmente bueno, con una intensidad y potencia importante. Armonía perfecta con la potencia de sabor de la carne.

Terminamos con un postre que consistió en una mouse de granada con crema de Moscatel, de nuevo toda la delicadeza y la capacidad de equilibrar los sabores de un plato de Manuel Álvarez, cocinero de La Taula. La suavidad de la mouse equilibrada con el toque justo de acidez de la granada y el dulzor del Moscatel, todo perfectamente integrado. Se acompañó, como no podía ser de otra forma, del vino Dulce Palma Blanca. A base de uva Moscatel de Alejandría, daba un espectacular vino de postre con un aroma a cítricos muy intenso. Nos acabamos la botella entre cuatro, así que después de haber probado todos los anteriores, es la demostración que estaba muy bueno.

El servicio fue exquisito en todo momento, ni nos enteramos de camareros, llevando el ritmo y sin ninguna espera innecesaria y, además, siempre la copa llena de vino, que en un evento así es importante (tan importante como peligroso…).

El menú, cerrado con antelación, salió por 30€ por cabeza. Precio más que coherente, tanto por la calidad de la comida y las preparaciones como por la cantidad de bebida (no sé cuántas botellas cayeron en total). Muy recomendable, sobre todo para quien no conozca el restaurante y/o la bodega.

Y una nota final, que ya he puesto en alguna ocasión pero que no me voy a cansar de repetir (y seré el primero que me aplicaré el cuento): tenemos que creernos lo que tenemos. En Elche tenemos ciertas empresas con productos de un nivel excepcional (Bodega Faelo con estos cuatro vinos, Almazara el Tendre con sus aceites, Huerto Gourmet con sus cítricos, Infusiones Ibarra con las infusiones y conservas, Destilerías SYS con licores, Lácteos Segarra con quesos y derivados). Por no hablar de productos propiamente dichos como la granada mollar o los dátiles. Si nos lo creemos y promocionamos todos estos productos, pueden ser un pilar fundamental en la Gastronomía provincial y nacional, y un apoyo fundamental para el Turismo (y por tanto la economía) de la ciudad.