Esta receta de hoy es una de esas que pasan de abuelas a hijas y después a nietos. En este caso, soy ese último eslabón de la cadena y hace unos días, entre mi madre y yo, hicimos esta coca. Además, en mi casa esta receta es casi exclusivamente veraniega, ya que mi abuela sólo la hacía en verano. También veréis que es una receta muy básica y sencilla, que admite muchas variaciones y muchos ingredientes que complementen con los principales (como algún tipo de salazón).

La medida básica que se usa para la masa es un vaso pequeño, que aproximadamente tiene 125ml, que nos dará suficiente base para cubrir una placa de horno normal. El resto de ingredientes son acordes a ese tamaño, variando según el tamaño de los tomates, cebollas y pimientos. Pero si cortas verdura de más, puedes hacer un sofrito muy interesante para usar en otras elaboraciones.

Foto coca cebolla, pimiento y tomate

Ingredientes:

Para la masa, sobre la medida del vaso:

  • Un vaso de aceite de oliva
  • Un vaso de cerveza
  • Medio sobre de levadura en polvo
  • Un pellizco de sal
  • Una cucharada de postre de vinagre de vino
  • Harina de trigo (la que admita)

Resto de ingredientes:

  • 3 cebollas medianas
  • 2 pimientos medianos (rojo o verde, al gusto)
  • 4 tomates medianos
  • Aceite de oliva
  • Sal

Elaboración:

Tenemos dos elaboraciones básicas, por un lado la masa y por otro lado la verdura, que necesitará un par de horas de reposo antes de colocarla en la coca y meterla en el horno.

Para la masa nos hace falta un bol grande, para mezclar todos los ingredientes excepto la  harina. Cuando tengamos todos los ingredientes mezclados, vamos añadiendo la harina y amasando con las manos. Tenemos que añadir tanta harina como sea necesaria hasta que la masa no se nos pegue en los dedos (aproximadamente nos hará falta poco más de un cuarto de kilo para las medidas anteriores). Una vez tenga consistencia, la pasamos a una superficie lisa y enharinada para ir amasándola más cómodamente. Una vez la tengamos  hecha, hacemos una bola, la envolvemos en papel film y la reservamos.

Previamente a la elaboración de la masa, podemos cortar la verdura. La cebolla en juliana, no demasiado fina. La tenemos que poner en un escurridor, poner tres buenos puñados de sal y apretarla bien, “para que no pique”, como decía mi abuela. Una vez bien estrujada, la lavamos debajo del grifo para quitarle la sal y la dejamos escurrir durante un par de horas.

Por otro lado, el pimiento, de igual manera, lo cortamos en juliana del mismo tamaño que la cebolla. Lo ponemos en otro escurridor con un par de pellizcos de sal (la misma cantidad que si fuéramos a cocinarlo) y lo dejamos también un par de horas para que suelte el exceso de agua.

Por último, el tomate lo cortamos por la mitad, retiramos las pepitas y lo cortamos en dados. Igualmente, en otro escurridor, con un par de pellizcos de sal, lo dejamos escurrir un par de horas para que suelte también el exceso de agua. Las pepitas las podemos poner en un colador fino y, mediante decantación y presionándolas un poco al final, tendremos un estupendo zumo de tomate para tomar de aperitivo.

Así, tras estas elaboraciones, tendremos lo necesario para hacer la coca. Por un lado, untamos una placa de horno con aceite y extendemos la masa con las manos, presionándola para que quede lo más fina posible, pero sin excedernos para que no se rompa una vez horneada. Se debe quedar de dos-tres milímetros de grosor. Una vez extendida, la pinchamos bien con un tenedor, y la metemos en la parte alta del horno, que tendremos precalentado a 180ºC, durante 10 minutos.

Pasado este tiempo, la sacamos y ponemos la verdura. En primer lugar una capa de cebolla que cubre casi totalmente la masa. Encima de esta, una capa de pimiento y, encima, otra de tomate. Una vez hechas las tres capas, rociamos con un poco de aceite y le añadimos un poco de sal (con cuidado, ya que los ingredientes anteriores ya tenían algo de sal).

La metemos en el horno a 180ºC durante 50-60 minutos en la parte baja del horno. Una vez lleve media  hora, le damos un vistazo y si la masa está casi hecha, la subimos para que se vayan cocinando las verduras más rápidamente. A última hora, podemos subirla a la parte alta para darle un golpe más fuerte y “socarrar” un poquito las verduras.

Y tenemos la coca hecha. Como veréis, es sencilla, siendo el mayor trabajo la preparación de la masa y cortar las verduras. Además, tomando esa masa como base, se pueden hacer, como hacía mi abuela, distintas cocas, como la salada de sardina (sólo con la sardina) y una cerrada de guisantes. Pero eso, con otras variaciones que se me vayan ocurriendo, os lo contaré en otro artículo.