Después de un puente largo,  con muchas salidas a comer y cenar, viene bien ponerse delante una ensalada sencilla, con pocas calorías y muy depurativa (la alcachofa en eso no tiene rival). Los ingredientes son todos típicos de esta zona de Alicante-Murcia, aunque se pueden encontrar en toda España y, si no los localizamos, podemos cambiarlos por algún otro. Así, las alcachofas, producto típico de la Vega Baja alicantina y de Murcia (que nadie se enfade 😉 ), podemos sustituirlas por algún tipo de verdura de hoja amarga, como por ejemplo escarola. El capellán, un tipo de pescado que se seca mediante salazón y que se asa (lo ideal es en unas buenas brasas, en mi caso, en una sartén a la plancha sin nada de aceite), se puede sustituir por bacalao o cualquier otro tipo de salazón. En cuanto a los tomates, yo he usado tomate seco en aceite de oliva y tomate “tipo” raff (cualquier buen tomate para ensalada puede valer). Así que, con esas opciones, paso a comentaros cómo se hace.

Ensalada de alcachofas

Ingredientes (2-3 personas):

  • 3 alcachofas
  • 1 tomate para ensalada
  • 4 tomates secos en aceite de oliva
  • 1 capellán
  • Aceite de oliva y sal

Elaboración:

Las únicas dos preparaciones que tiene esta ensalada es limpiar y cortar las alcachofas y asar el capellán. Por un lado, las alcachofas las preparamos como siempre, quitando las hojas de fuera y limpiando la parte del tronco, los corazones limpios los partimos en 8 partes, para que no queden trozos demasiado grandes. Si no lo vamos a servir al momento, podemos reservar estos trozos en agua fría con un chorrito de zumo de limón para que no se oxiden y se hagan negros.

Por otro lado, el capellán podemos tenerlo ya desmigado de algún otro día. Si no es así, simplemente lo ponemos en una plancha sin nada de aceite a fuego fuerte y los dejamos que se vayan tostando por todos los lados. Tendremos que dejarlos aproximadamente unos 10-15 minutos. Una vez asados, los dejamos templar y los desmigamos. Si hacemos de más, podemos guardarlo en un tarro  hermético cubiertos de aceite de oliva. Es recomendable hacer de más, ya que ese aceite con el capellán con un buen pan tostado es impresionante (si restregamos un tomate y un diente de ajo en el pan se convierte en una locura).

Tanto los tomates frescos como los secos los partimos en trozos como más nos guste. En mi caso, los trozos de tomate seco eran más pequeños, ya que son de sabor muy intenso y no me resulta de un sabor agradable los trozos muy grandes. Pero sobre gustos…

Y sólo nos queda montar la ensalada. En la base ponemos las alcachofas y el tomate fresco. Por encima distribuimos los trozos de tomate seco y el capellán desmigado. Regamos con un poco de aceite de oliva y un poquito de sal (con cuidado porque el capellán es bastante salado).

Como os decía, simple y distinta a las habituales ensaladas, que puede servir de aperitivo a cualquier comida.