Hoy quería explicaros una receta algo más elaborada que las anteriores, pero con un resultado muy bueno. El solomillo de cerdo es una carne que me gusta mucho porque le veo infinidad de variaciones. Por otro lado, usamos una fruta de temporada que se cultiva mucho por Elche, como es la granada.

Ingredientes para 2 personas con hambre:

  • Un solomillo de cerdo
  • Dos granadas medianas
  • Una cebolla
  • Una zanahoria
  • Vino Pedro Ximénez (o similar)
  • Una patata grande
  • Aceite, sal y tomillo picado

En primer lugar, limpiamos el solomillo del exceso de grasa que tenga. Una vez limpio, le ponemos un poco de aceite de oliva y lo envolvemos en film de plástico transparente, bien sellado, porque lo vamos a cocinar sumergido en agua. Lo ideal sería envasarlo al vacío pero, de momento, no me compensa la inversión, tiempo al tiempo 🙂

A continuación llenamos de agua una olla en la que quepa el solomillo y la ponemos a calentar. Esta es la parte complicada de la receta. La idea es cocer el solomillo a unos 65ºC durante 75 minutos. Si no tenemos un termómetro de cocina es complicado. Como referencia os puedo decir que, a esa temperatura, el agua empieza a humear y se empiezan a formar burbujitas en el fondo de la olla sin desprenderse. Pero por otro lado, os animo a comprar un termómetro de cocina, no es caro y se le puede sacar mucho partido.

Mientras se va haciendo el solomillo, vamos preparando la salsa. En una sartén, cortamos la cebolla finita y la ponemos a pochar en un poco de aceite de oliva. Mientras se pocha, cortamos en trozos pequeños la zanahoria. Una vez que la cebolla esté hecha, añadimos la zanahoria y los granos de dos granadas medianas. Le echamos un buen chorro del vino Pedro Ximénez y dejamos que los ingredientes ablanden durante aproximadamente 15 minutos a fuego suave.

Una vez ha pasado este tiempo, pasamos por un chino toda la salsa, para que se quede lo más fina posible. Si es necesario, se pasa por un colador. El resultado se pone en una cazuelita y se hierve hasta que reduzca y tome el espesor que queramos.

Cuando pasen los 75 minutos que necesita el solomillo para que esté hecho, se saca del agua, se quita el film que lo envuelve y los jugos que haya soltado se añaden a la salsa. Se espolvorea una superficie lisa con tomillo y se rueda el solomillo por encima para “rebozarlo”. Se pone una sartén con un poco de aceite de oliva y se pasa unos 30 segundos por cada cara para dorarlo. Tras esto se corta en medallones.

Como veréis, he acompañado como guarnición con unas patatas paja, pero se puede acompañar, por ejemplo, de una ensalada de brotes tiernos, patatas al horno, unas setas de temporada salteadas, etc.

En resumen, una receta algo más elaborada pero con un resultado muy bueno para una ocasión especial.